Primero que nada, quiero decir que hace tres días, cumplí un año de haber empezado a escribir en este, mi primer blog. a pesar de que no lo mencioné entonces, no quise pasar por alto el hecho de que ha sido un año con unos pocos pero fieles lectores, y les agradezco eso, aun cuando ultimamente escribo más para mi que para otras personas.

Espero que hayan tenido todos unas excelentes celebraciones de año nuevo. Las mías estuvieron bien, un poco aburridas pero la pasé bien. Lo curioso es que ya no se disfrutan esos días como antes… Ya no soy yo quien prende luces de bengala, ahora soy yo quien tiene un encendedor en la mano para prenderselas a los mas pequeños. No se cuando ocurrió este cambio, pero fué un poco impactante sentarme a pensar sobre eso. Ya las generaciones estan pasando, y en un abrir y cerrar de ojos, esos chiquitos tendran bajo su cargo a otros mas. Es increíble.

Mi año 2008 terminó tranquilo. No fué algo excelente, algo que pueda gritar a los cuatro vientos. Disfruté mucho la compañía de mis amigos durante los tiempos difíciles, me ayudaron a sonreir y me demostraron que ellos estan y estarán ahi siempre. Mil gracias. Sin embargo es curioso, muy curioso, como las cosas cambian, como me cambia todo con un inocente mensaje de felíz navidad, con un mensaje enviado por accidente; es increíble como empieza una conversación, la primera de tantas pendientes, y todo (de cierta forma) retoma su curso. Si bien es cierto que “el tiempo da la razón”, a veces es preferible sentarse y hablar bien de las cosas a tiempo, para evitar hacer daño a si mismo y a otros. Pero que bueno que ahora las cosas empiezan a marchar bien.

Me sorprendió reecontrarme con un viejo amigo que se encuentra en una situación similar a la mía, y me conmovió de cierta forma su respuesta ante cierta inquietud que le comenté en uno de esos ratos en que hablamos del tema: “para algo estamos los panas aqui, no estas solo,  estamos contigo”.  Me doy cuenta de muchas cosas que tuve y que hice a un lado, y duele, porque hasta cierto punto valió la pena. Muy poquito, contrastando lo que gané con lo que perdí. Pero aun así, la experiencia es invaluable, es imposible medirla con cualquier otra cosa. Y es eso lo que agradezco haber ganado, un monton de experiencias, buenas y malas. Esas cosas ayudan a crecer, te hacen fuerte y te enseñan. Ultimamente me he dado cuenta de eso.

Aun me queda una última semana de vacaciones, luego a la universidad otra vez… Asi que a aprovecharla al máximo. Saludos gente. Espero que tengan un buen año.