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En este slideshow, podrás ver fotos de la rueda de prensa y del concierto

La experiencia de ver a Green Day en vivo no se limita únicamente al mega show que dieron el pasado viernes 8 de octubre en las instalaciones de la Universidad Simón Bolivar. Es más, ni siquiera podría decir que fue solo la experiencia de hacer la cola y entrar. Mi experiencia personal inicia hace años atras, luego de que los conocí con American Idiot, y cuando los vi por primera vez  en vivo con el DVD Bullet in a Bible. Desde entonces, inició mi pasión por ellos, por tener la oportunidad de verlos. A principios de 2009, anunciaron un nuevo album, 21st Century Breakdown, y desde entonces estuve pendiente del 21st Century Breakdown World Tour; fechas, lugares, videos, reseñas, fotos, entre otros. Me da lástima haber perdido mi celular viejo, ya que ahí tenía guardado un mensaje de mi amiga Nela, que decía (textualmente): “Hola, Green Day planea venir en octubre”. Desde ese momento, fué una sola carrera, entre averiguar la mayor cantidad de detalles posibles, luego conseguir la entrada (de la cual todavía le debo la mitad a un gran amigo), y finalmente, los preparativos para el show.

La última semana fue algo totalmente insano. Mis amigos de la universidad, Angel y Adolfo, y yo, estuvimos planeando esto con mucho detalle. Nos enteramos, gracias a una persona anónima a la que agradezco infinitamente, que Green Day daría una rueda de prensa en el Hard Rock Café de Caracas, en el centro comercial Sambil. Sí, Green Day estuvo en ese sitio al que ibas cuando eras chiquito, al que vas a pasear con tus amigos, al que vas a jugar bowling. Estuvieron comiendo tequeños y Solera verde (una cerveza venezolana de botella color verde). El secreto de esta rueda de prensa fue roto por Evenpro, que anunció la misma por medio de Twitter (a última hora, aparentemente). A esta reunión nos acompañaron Mariana (amiga mía del conservatorio) y Mauro (amigo de Angel).

La fanaticada de Green Day no se hizo esperar, y se reunieron todos dentro de H.R.C. para ver a sus ídolos. Tras una breve espera, Tré Cool, seguido por Billie Joe Armstrong, y finalmente Mike Dirnt, hicieron su aparición para atender a la prensa. La emoción del lugar fue totalmente indescriptible. Luego de varios intentos por parte del personal de seguridad para callar a los fanáticos, y un intento de Tré de decir “cállate” en español, inició la rueda prensa. Al finalizar, luego de varios llamados hacia el grupo por parte del grupo de fans, nadie podía creer lo que estaba pasando: ¡Green Day se estaba acercando a los fanáticos! Entre forcejeos con el personal de seguridad, gritos, risas, fotografías, lágrimas, los chicos no-tan-chicos californianos firmaron discos, saludaron, y lo más importante: el escritor de este blog obtuvo una firma de Mike Dirnt y de Billie Joe Armstrong en su copia de 21st Century Breakdown

Después de esta reunión, mis amigos y yo hicimos mercado para el día siguiente. En la noche, estuvimos trabajando en un pequeño proyecto: una bandera nacional, a la que le íbamos a escribir “Welcome to Paradise“, pero la última palabra quedó corta de una “A” por un error con las plantillas usadas. Sin embargo, disfrutamos mucho haciéndola, y nos reímos mucho del resultado final. La idea era lanzársela a Green Day durante el concierto, pero lamentablemente, no quedamos lo suficientemente cerca del escenario, así que nos quedó de recuerdo.

Finalmente, el viernes llegó. Aproximadamente a eso de las 6:30 am ya estábamos en la Universidad Simón Bolivar, donde nos unimos a Mariana, Judith, su mamá (la mamá más chevere que conozco, después de la mía), y dos amigas de ella (Amy y otra chica cuyo nombre no recuerdo). De ahí en adelante, el día transcurrió tranquilamente, lo único malo fue el calor y el sol de la tarde, todos nos bronceamos algo. Pasamos una tarde bastante agradable, conversando, comiendo, disfrutando de la atmósfera en general. Compartir todo un día (y particularmente ese día) con esas personas, es algo que no tiene precio, no puedo describirlo con palabras. Para el final de la tarde, vivimos el típico proceso de entrada: filas, correr mucho, más filas, luego estar frente al escenario por más de cuatro horas, hasta que después de muchos empujones, calor y cansancio, apareció Lado B, interpretando Intrépido seductor. Después de una hora aproximadamente, en la que dieron una clase magistral de buen rock n’ roll, interpretaron temas como Perro Vagabundo, Sexy Secretaria y finalmente, Pornostar, los técnicos pasaron a preparar el escenario para lo que se venía.

Después de un rato, se apagaron las luces, y se escucharon los primeros versos de Song of the Century, enloqueciendo completamente a la gente. Los asistentes sólo se hicieron callar entre sí para escuchar los últimos versos, “sing us a song for me“, y sin más espera, apareció Tré Cool para lanzar unas baquetas al público, al tiempo que sonaban los acordes introductorios de 21st Century Breakdown:



Yo no podía brincar ni gritar como todos. estaba sencillamente estupefacto. La canción que da el nombre al álbum transportó a la audiencia a una ciudad luminosa en medio de la noche (el primer fondo de escenario que tuvo el grupo). Billie Joe Armstrong, como podría uno verlo en un video, en un DVD, etc, es una bestia en el escenario, realmente es la personificación de toda esa energía rábida que transmite a través de su música. Finalizando esta canción, arrancaron con Know Your Enemy. y con esto, la ciudad se cayó para dar paso al logo de Green Day sobre un fondo blanco. Debo decir que dos de las cosas que más me gustaron e impresionaron fueron los constantes cambios de escenario, y la pirotecnia. Seguidamente, se escuchó el riff introductorio de East Jesus Nowhere (donde subió a un niño al escenario, para la típica escena en que lo “salva”). Al terminar, Billie grita: “VIVA LA REVOLUTION!” al tiempo que suena la intro de Holiday:

Siguieron Muder City, Give me Novacaine, la sorpresiva Letterbomb, y Are we the waiting, y un rápido cambio de escenario que introdujo a una de las canciones que todos ansiábamos escuchar: St. Jimmy. Esta sección finaliza con Boulevard of Broken Dreams. Luego de esta sección del concierto, Billie enseñó su guitarra azul “Blue”, y dió paso a la sección “vieja escuela”, donde otro cambio de fondo dejó ver el logo del grupo usado en el album Kerplunk, y arrancaron con Burnout. Esta fué una de las partes más emocionantes, ya que tocaron joyas como Christie Road, Going to Pasalacqua (durante la cual, Billie invitó a un grupo de chicas a subir al escenario, entre ellas, Alexa, una amiga), Hitchin’ a Ride, When I come around, Brain Stew, Jaded, Longview (cantada enteramente por un fan, al que Billie le regaló su guitarra al terminar), She (algo totalmente inesperado), y obviamente, Basket Case.  En medio de esto, hubo un interludio donde interpretaron fragmentos de Iron Man, Baba O’ Riley, Highway to Hell y Hey Jude, para dar paso a la aclamada King for a Day, con la participación de “Elvis Presley” (el saxofonista Jason Freese, disrfrazado de Elvis).

La última sección del concierto inició con la balada 21 Guns, que inició con un mensaje de Billie que me partió el alma: “happy seventieth birthday, John Lennon” (feliz setentavo cumpleaños, John Lennon), luego, una espectacular lluvia de chispas de ensueño durante el solo de guitarra de Jason White. Finalizada la canción, se escuchó un rápido redoble de batería al tiempo que Billie cantaba “sing us a song of the century that sings like American Eulogy…“, y así American Eulogy arrancó, con una espectacular lluvia de papelillos, y gritos ensordecedores del público ante la pequeña participación de Mike en los versos de la segunda parte de la canción. Seguida por American Idiot, con torres de fuego color verde, y luego una canción muy especial para todos, y que Billie dedicó a todos los asistentes, Jesus of Suburbia, razones no faltaban para dejar los pulmones en cada verso.

Finalmente, el momento más especial del concierto (contradiciendo al grupo, que a través de Twitter dijo que el “highlight” había sido Holiday), Billie tomó una guitarra acústica, se paró en medio del escenario y la afinó en drop D (la sexta cuerda de la guitarra afinada un tono por debajo de lo estándar). Fué increíble para mi poder identificar lo que hacía, y por ende, adivinar la canción que estaba a punto de tocar, pero aun así, no podía creer que estaba escuchando los primeros acordes de Whatsername. Tocada enteramente acústica, no tengo palabras para describir lo que sentí en este punto. Aunque estuve separado de todas las personas con las que fuí, en ese momento los tuve muy presente a todos, particularmente a alguien que ama tanto esa canción como yo. Terminada la canción, Billie tocó unos pocos acordes sol; pensé que tocaría When it’s time, pero pronto se escucharon las primeras notas de Wake me up when September ends. De más está decir que corrieron lágrimas por montones. Después de una breve pausa a mitad de la canción, entró el resto de la banda por última vez para tocar los coros y versos finales, y la canción terminó abruptamente con la salida de Tré, Mike, y Jason, quedando únicamente en el escenario Billie, para la despedida, Good Riddance. Haciendo a un lado todas las emociones que afloraron en momentos varios del concierto, esta fue una canción que canté enteramente llorando, con las manos en el aire, y agradeciendo (aunque no se escuchara) a Billie y a Green Day por la noche que le dieron a Venezuela.

¿Valió la pena asistir al concierto? No fue el primer concierto al que fui, y probablemente no sea el último, pero nunca disfruté tanto de la compañía de mis amigos, y de las personas que se unieron a nosotros durante el día. Me quedo corto de palabras para agradecerles a todos los que compartieron ese día conmigo, a Mariana, su mamá, sus amigas Adolfo, Andrea, Vanessa, Angel, Marianne, Maria Fernanda, y a Green Day, por existir, por inspirar, por hacer lo que hacen. Sin lugar a dudas, fue el día de nuestras vidas.