abril 2011


Finalmente, jueves 31: los ánimos estaban listos para ver a este gigante del rock tocar. Después de participar en múltiples concursos, mi amiga Andrea logró ganarse dos entradas para el concierto la mismísima noche antes, y se vino desde Maracay el jueves temprano, así que invité a mi amigo José, a ir con mi entrada. Pasamos el día matando el tiempo, dando vueltas en el Sambil. Más o menos a media tarde, tuvimos la suerte de escuchar la prueba de sonido desde lejos (pero lo bastante bien como para que el autor de este blog llorara de emoción al escuchar Patience). Finalmente, después de hacer una fila para entrar, llegamos a nuestros lugares (frente al escenario, arriba; mejor imposible). Como banda telonera, estuvo Bajo Tierra, de Valencia. Excelente grupo, tienen muchísima dinámica, y no son un “más de lo mismo”, al que la gente está tan acostumbrada (tanto como para abuchear antes de que empezaran a tocar, acto que me parece deplorable).

Finalizado el show de bajo tierra, aproximadamente media hora después, se apagaron las luces, salvo por una que iluminaba la calavera al fondo del escenario (la misma de la portada del álbum), se escuchó a Slash saludar al público y dar la bienvenida al concierto. Inmediatamente, arrancó el riff de Ghost, la primera canción del álbum. Por supuesto, mentiría si negara que todas las miradas se centraron en una figura vestida de negro, con sombrero de copa y cabello largo, lentes oscuros, y una Les Paul en las manos. Mentiría también si negara que pasé al menos las primeras dos o tres canciones con lágrimas en los ojos y una sonrisa enorme por la emoción de finalmente presenciar un concierto del guitarrista que más admiro.

Revivieron temas de Slash’s Snakepit (Mean Bone y Been There Lately), Velvet Revolver (Sucker Train Blues, Slither), Alter Bridge (Rise Today) además de los mejores temas de su álbum homónimo (Back From Cali, By The Sword, Nothing to Say, Watch This, Doctor Alibi, y la hermosa Starlight), y por supuesto, clásicos de Guns N’ Roses, que a más de uno hicieron llorar (Nightrain, Civil War, Rocket Queen, My Michelle, Patience, Mr. Brownstone ¡y la grandiosa Sweet Chile o’ Mine!). Myles Kennedy se lució, nada de lo que he escuchado de él anteriormente se compara con estar ahí y escucharlo: desde los temas de Velvet Revolver, hasta los de Guns N’ Roses (en los cuales su voz tiene un escalofriante parecido a la de Axl Rose), dejó impresionado al público con su energía y su dedicación. Sin duda alguna, Slash no pude elegir a un mejor vocalista. Ambos hicieron pausas en varias ocasiones para hablar con el público, agradecer por estar ahí y pedir que cantáramos o silbáramos (en el caso de Patience). “This is dedicated to all of you and your beautiful paradise city, Caracas!” dijo Myles antes de tocar el tema que cerraría la noche: Paradise City.

Demasiadas emociones juntas en una sola noche. Reímos, lloramos, dejamos los pulmones en el anfiteatro del Sambil y pudimos disfrutar de clásicos de cuando ni siquiera habiamos nacido. Y al regresar a casa, ver los autógrafos de Slash (el mio en la guitarra, y uno que pedí en papel para Andrea) fue demasiado perfecto. Solo tengo una palabra para describir (vágamente) esa noche: mágica.

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Poco a poco se acercaba el jueves 31: una fecha sagrada. Fecha en la que el gran guitarrista Saul Hudson, mejor conocido como Slash, pisaría nuestro país por segunda vez (su primera vez, junto a Guns N’ Roses, fue en el año 1993), como parte del We’re All Gonna Die Tour, promocionando su primer álbum como solista, Slash. Sin siquiera haber llegado el esperado día del concierto, ocurrió algo que difícilmente puedo describir con palabras. Les echo el cuento:

Resulta que alguien me dio el dato de que Slash daría una rueda de prensa el día antes de su concierto. Así que, sin perder tiempo, me acerqué al lugar de la cita, acompañado de Viviana, una gran amiga y gran fan de los viejos Guns N’ Roses y de Slash. Pasamos por simples clientes del Hard Rock Café hasta que empezó a entrar el personal de prensa, y nos acercamos a ver. Aproximadamente una hora más tarde de lo esperado, llegaron Slash y Myles Kennedy (vocalista invitado en su álbum, y elegido para su gira, quién además lidera la banda Alter Bridge), dispuestos a responder las preguntas de los periodistas. Finalizada la rueda de prensa, y después de muchos quejidos de los fans (me incluyo) por la retirada de Slash, éste regresó y pidió una fila para firmar autógrafos. ¡Adivinen quién se llevó a casa ese día una guitarra firmada por el mismísimo creador de Sweet Child o’ Mine!

 

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Marzo: Slash (II) – Click aquí

Al parecer, marzo se ha convertido en un mes de mucho rock para los amantes del género no solo en Caracas, sino en todo el país. Esta pauta la marcó primero Metallica, a quienes tuvimos la dicha de tener en nuestras tierras el día viernes 12 de marzo del año pasado, y los estuvimos ahí, fuimos testigos de un show que barrió con todas las expectativas (puedes leer una crónica que hice de ese concierto haciendo click aquí). Este año, sin embargo, el mes de marzo se llenó de rock en Caracas una vez más, y en esta ocasión, se consagró (al menos para mi) como un mes de leyenda, algo para contar toda la vida.

Primero,contamos con la primera visita de Paramore al país, el viernes 4. Fue un día bastante agradable, tuve la suerte de conocer a un grupo de gente muy simpático, y ya en la noche, presenciar a estos pequeños gigantes, que sin duda alguna tienen un gran futuro por delante. Disfruté muchísimo estar ahí. Hayley Williams sabe muy bien como encender a una audiencia. A pesar de solo contar con tres álbumes, tocaron lo mejor de su material, tuvieron un pequeño set acústico, incluso presentaron una canción nueva. Fue un show impecable, enérgico, y que dejó más que satisfechos a los asistentes.

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Acá algunas fotos del día del concierto de Paramore

 

Sin embargo, esto fue solo un abreboca de lo que estaba por venir al finalizar este mes.

 

Marzo: Slash (I) – Click aqui