Anoche, domingo 11 de septiembre Red Hot Chili Peppers dió un concierto en Bogotá, en el marco de la gira promocional de su último álbum, I’m With You, que salió el 30 de agosto. Para mi sorpresa (y horror), Venezuela quedó por fuera en esta gira Suramericana; perdí la oportunidad de verlos en el Valle del Pop en Venezuela (2002), y luego mis esperanzas de verlos con la gira de Stadium Arcadium, su penúltimo álbum, lanzado en el año 2005, murieron cuando no pisaron suelo venezolano en aquella ocasión. Ahora, con el boom del “regreso” que han estado haciendo varias bandas grandes, esperaba -no, estaba completamente seguro- de que esta sería mi oportunidad de verlos, de ver a la primera banda de rock que escuché en mi vida, y que sería una experiencia increíble. Lamentablemente, no fue así.

Aun teníendolos en un país vecino, no es fácil para mí (económicamente hablando) viajar para verlos. Consideré seriamente la idea, pero desafortunadamente era poco el tiempo que tenía para ahorrar dinero suficiente para el viaje. Aunque pasé el sábado y gran parte de ayer triste, pensando que podría haber estado en la fila, esperando para ver el show, conseguí algo bastante interesante, que me subió un poco el ánimo: [hago una pausa para contarles que estoy viendo a un niño disfrazado de tigre]

Como sabrán -o tal vez no- los Peppers dieron un concierto en Alemania el martes 30 de agosto, el mismo día del lanzamiento de I’m With You, el cual fue transmitido en vivo en algunos cines (y cuando digo “algunos cines”, quiero decir “algunos cines muy, pero muy lejos del territorio venezolano). Y yo, en medio de mi frustración musical, conseguí ese concierto en internet. Sin perder tiempo, lo descargué, y mientras ellos tocaban en Bogotá, yo me dediqué a verlos en la comodidad de mi cuarto.

Antes de contarles lo que vi, debo hacer una pequeña acotación: lo último que he visto de ellos es un DVD de su presentación en un Rock in Rio en Portugal, por el 2006. A pesar de contar con un buen setlist, creo que no estaban en su mejor momento, o mejor dicho, creo que aquel no fue su mejor concierto. Con esto en mente, empiezo.

En medio de la oscuridad del escenario, cada uno de los no-tan-chicos va a su sitio, la gente está exaltada. Empieza a sonar la batería de Chad Smith, Flea en el bajo, y luego Josh Klinghoffer, el nuevo integrante de esta familia, empieza a hacer ruidos con la guitarra. Entra Anthony Kiedis cantando “the crimson tide is flowing through your fingers as you sleep…”, y así arranca Monarchy of Roses, el primer tema del álbum nuevo. Mi primera impresión fue excelente: una de las bandas más grandes del planeta, de vuelta a una puesta en escena enérgica como no la había visto en mucho tiempo. Anthony cantando mejor que nunca, Flea al bajo, dando una cátedra de funk, Chad Smith acompañado por otros dos percusionistas, transportando la música a una dimensión completamente nueva, y Josh… ¿Por dónde empiezo? Soy un gran fanático de John Frusciante; no sólo de su persona, sino también de su estilo con la guitarra, su sonido. Si bien ya había escuchado el álbum, y ya tenía una idea de lo que Josh es capaz, verlo en vivo despejó todas mis dudas. Es un guitarrista excelente, y toda la energía que aporta al grupo, tiene un alcance muchísimo más grande que el de sus amplificadores. Además, canta unos coros muy buenos (nada que enviar a Frusciante), e incluso canta uno que otro verso.

Si de sonido hablamos, Josh Klinghoffer se las trae. Para cada una de las cuatro primeras canciones que tocaron, usó una guitarra diferente: una Gibson Explorer para Monarchy of Roses, una Fender Stratocaster para Factory of Faith, una Gibson ES para Brendan’s Death Song, y una Fender Telecaster para Ethiopia. Para el resto del concierto, se quedó con sus dos Fender Stratocasters, una negra y una con un sunburst natural, muy parecida a una de las guitarras favoritas de Frusciante. Y debo admitir, ya que estoy haciendo un apartado sólo para hablar de su sonido, que tampoco tiene nada que envidiarle a este.

Tocaron I’m With You en su totalidad, demostrando que son mucho más capaces de lo que vimos en Stadium Arcadium. Tuvieron un pequeño encore al final, donde tocaron Me and My Friends, Did I Let You Know (esta la repitieron, ya que debido a dificultades técnicas, en algunos cines no se pudo ver cuando la tocaron por primera vez), y terminaron con Give It Away.

Habiendo pasado años sin ver a Red Hot Chili Peppers en vivo (aparte de uno que otro video de Youtube), me parece que están en excelente forma, y que han madurado mucho más musical y personalmente. No puedo sino esperar mucho, mucho más de ellos en el futuro, empezando con lo más importante: que vengan a mi país.

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P.D. Les dejo acá el setlist que tocaron en Bogotá anoche:

  1. By the Way
  2. Monarchy of Roses
  3. Charlie
  4. Under the Bridge
  5. Ethiopia
  6. Can’t Stop
  7. The Adventures of Rain Dance Maggie
  8. Throw Away Your Television
  9. Factory of Faith
  10. Otherside
  11. Right On Time
  12. Look Around
  13. Californication
  14. Higher Ground(Stevie Wonder cover)Encore:
  15. She’s Only 18 
  16. Parallel Universe
  17. Give It Away

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