No es cierto que cuando estamos mal, las cosas sólo salen peor y peor. Es sólo la percepción que tenemos, ofuscada por el negativismo, la tristeza y a veces la rabia. Pero cómo molesta esa sensación punzante. Esos pies invisibles que te pisan los dedos cuando intentas levantarte del suelo. Me encuentro muy seguido pensando que una solución simple sería encerrarme. En mi cuarto, en mis sábanas, en mi cabeza. Pero  nada sería suficiente, porque siempre faltará un algo, un alguien y un dónde. Si tan solo pudiera dormir. Es la única manera que encuentro de escapar de mí mismo, sin importar que existan pequeñas excepciones, en las que mis sueños hacen caso omiso y me hacen estar despierto 24 horas al día. Porque quiera  o no, sueño de día y de noche.

No bastan sus sonrisas, no bastan sus palabras, no bastan sus siluetas en la noche. No basta nada, no son nada.