Faltan aún  tres días para terminar el mes de marzo. ¿Por qué, entonces, estoy escribiendo? Porque sencillamente, tuve suficiente. Un mes que llevaba cierto orden en su desarrollo, terminó siendo un completo caos, como muchas cosas pequeñas en mi vida. Fue un mes que empezó y transcurrió lleno de ideas, de entusiasmo, optimismo, y que ahora está terminando (o está por terminar) con un remolino de malos sentimientos en mi estómago estómago: culpa, decepción, miedo, en fin, todo lo que engloba sentir que, una vez más, me fallé a mí mismo. Tuve suficiente. Así que me pondré en piloto automático estos próximos tres días, con cero expectativas de mí mismo, o de alguien más, y esperaré una lluvia de balas durante los próximos meses.

“El año que viene”… Una frase que ya me enferma.