A menos que hayan pasado los últimos meses bajo una piedra sin wi-fi, probablemente no es noticia nueva que Guns N’ Roses iba a recibir la inducción al Rock and Roll Hall of Fame de Cleveland el pasado 14 de abril. Durante meses, la polémica con respecto a una potencial reunión de Axl y Slash estuvo en todas partes, y no es para menos; una reunión así ha sido esperada por fans de Guns N’ Roses en todo el mundo desde hace casi dos décadas.

Con el paso del tiempo, tuvimos la respuesta de Slash a la invitación del salón: una negativa. Con esto, la suposición general era que veríamos al menos a Axl, con otros miembros fundadores de la banda.

Faltando cada vez más poco, supimos que Izzy Stradlin no estaría en el salón. Por último, faltando pocos días, recibimos un comunicado del propio Axl, dónde si bien expresaba su agradecimiento por la invitación, también nos daba la negativa de su asistencia.

Finalmente llegó la fecha. Green Day tuvo la misión de inducir a Guns N’ Roses al salón. La banda tomó el escenario y Billie Joe Armstrong pronunció un discurso bastante emocionante y conmovedor sobre lo importante que fue Guns N’ Roses para él, y el impacto que estos tuvieron al debutar con lo que llamó “el mejor álbum debut en la historia del rock n’ roll” (se refiere, por supuesto, al mítico Apetite for Destruction). Luego de esto, dio la bienvenida a la banda: Duff McKagan, Steven Adler, Matt Forum y Gilby Clarke subieron al escenario a recibir su bien merecida inducción. Fue imposible no emocionarse con las palabras que dijeron, o con la gran sonrisa de niño de Steven durante toda la velada. Durante los agradecimientos de la banda, para gran sorpresa de todos, Slash subió al escenario –sí, el mismo que antes se había negado a asistir. Fue una gran sorpresa verlo acercarse al podio, al menos para dar un breve agradecimiento por la bien merecida inducción de esta banda.

 

La algarabía de los asistentes, según describieron diversos periodistas que estuvieron presentes, era increíble. Una vez terminados los discursos, se pasó a preparar el escenario para que Guns N’ Roses tocara. Ante la ausencia de Axl, permanecía la incógnita de quién tomaría su lugar frente al micrófono. Se apagaron las luces, empezó a sonar la batería, y seguidamente, el clásico charrasqueo de guitarra muteada que da inicio a Mr. Brownstone. ¿Pero quién estaba tocando la guitarra, además de Gilby?

 

Slash.

 

El hombre del sombrero de copa y lentes oscuros tomó por sorpresa a la audiencia –y a todo el mundo, creo- al subir al escenario con su Les Paul dorada y tocar con Guns N’ Roses. Citando a un periodista que reportaba minuto a minuto: “todo el mundo está de pie, gritando y brincando, esto es una locura aquí”.

 

¿Y el vocalista? Myles Kennedy, conocido por ser el frontman de Alter Bridge, y más recientemente, por su colaboración con Slash, tanto en su primer álbum solista, como en su gira mundial. Tanto fue Myles del agrado de Slash, que fue elegido como vocalista fijo para su segundo álbum de estudio, pautado a salir el 22 de mayo.

 

Pues sí, para sorpresa de muchos (me incluyo) y desagrado de otros, Myles se puso los zapatos grandes, y salió a representar a Guns N’ Roses, cosa que Axl prefirió no hacer. Mi emoción durante toda la noche viendo este reencuentro –accidentado, e incompleto como fue, pero reencuentro al final- fue algo anormal. Ver las inmensas sonrisas en las caras de todos mientras tocaban, fue algo más grande de lo que podría haber esperado. ¿Cada cuánto ven a Slash tocar con una gran sonrisa en la cara?

 

Pienso que el show se lo robó Steven Adler, con su franela de That Metal Show, y su gran sonrisa durante toda la presentación de la banda. En una entrevista con Eddie Trunk en el antes mencionado show, Adler habló sobre lo mucho que quería a Slash y Axl, y de cómo lo que más deseaba era poder tocar de nuevo con ellos, algún día.

 

Luego de Mr. Brownstone, no podía venir otra sino la legendaria Sweet Child O’ Mine. Escuchar a Guns N’ Roses, con más de la mitad de sus miembros originales, tocar esta canción, fue mucho más de lo que podría haber deseado… Fue increíble. Finalmente, cerraron con Paradise City, entera.

 

Siempre me ha gustado el trabajo que ha estado haciendo Myles Kennedy con Slash, no sólo hablo del trabajo en estudio sino en vivo; Myles no solo interpreta majestuosamente los temas del álbum de Slash, sino que además hace unas versiones increíbles de Guns N’ Roses y Velvet Revolver. Tuve la oportunidad de verlos en Venezuela, en marzo del año pasado, y derritieron mi mente. Fue la primera vez que escuché Sweet Child O’ Mine en vivo, y fue mejor de lo que pude haber imaginado.

 

 

 

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