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Vine aquí a escribir cualquier cosa, pero ni eso salió. A veces es más fuerte el deseo de expresar algo que de leer los comentarios debajo. Creo que me serviría un poco de eso. Eliminamos algunas falsas pretensiones de cariño, de amistad, de solidaridad, y conservamos la cordura, la dignidad, y lo más importante: los pies en el suelo.

Así que vamos a ver qué tal sale eso.

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Hago esto como un ejercicio o experimento, a ver si algo, cualquier cosa, pasa. Por momentos pienso que algo está mal conmigo, pero no me convenzo de eso. ¿Esto es una prueba o una muestra? ¿O una oportunidad? No lo sé.

Hace un mes que vivo una vida nueva. Una vida con un gran agujero en medio, a través del cual empezaron a colarse muchas cosas, y seguirán haciéndolo; llegarán, pasarán, una que otra se detendrá por un tiempo. Pero el agujero va a seguir ahí.

Prevenir, prepararse, intentar estar siempre un paso adelante, nada sirve; nada te prepara para esa llamada telefónica. Sentir que un hilo de vida pende entre tu oreja y el teléfono y que colgar la llamada lo va a cortar… No es algo nuevo, pero nunca se siente igual. Y correr. Correr con el corazón golpeando como un martillo. Llegar y sentir que el martillo cae.

Revivo eso casi a diario, desde hace un mes ya. A veces sin querer. A veces, para aceptar. ¿Cómo aceptas que la vida te fue arrancada de las manos? ¿Poniéndolo en papel? ¿Gritando? ¿Cómo?

Siento que vivo una realidad de mentira. Una realidad falsificada. Siento que mi vida no es mía.  Siento como si lo estuviera viendo todo pasar desde un asiento. No sé cómo explicarlo bien, pero siento que tengo la vida equivocada. La que tenía, la puse en sus manos, y ella se la llevó. Y el viento, a sus cenizas.

“La vas a extrañar”, me han dicho. “Va a ser duro”, me han dicho. Pero nada que me hayan dicho me prepara para llegar a la casa y no verla. Nada hace que ver su cama vacía pese menos en mis entrañas. No hay palabras que hagan pasar más rápido esos pequeños momentos. Esos en que la vida duele, y su ausencia también. He vivido un mes lleno de momentos así, que se cuelan entre las grietas de la vida que me quedó, que no es mía, o al menos no se siente así.

¡Hola! Vuelvo a escribir acá después de bastante tiempo. No tengo razón para hacerlo más que haber leído un montón de entradas mías de cuando tenía entre 19 y 20 años y estaba en mi vieja universidad. Qué nostalgia. A pesar de que me avergüenza un poco leer a mi viejo “yo” (principalmente por mis horrores ortográficos), me causa gracia y una pizca de nostalgia recordar dónde estaba mi cabeza en el pasado; en personas, en reuniones con amigos, en tardes de patinar, en videojuegos, en pasar una madrugada de sábado despierto hasta las 3:30 am sin ningún motivo, en el final de las vacaciones y el inicio de un nuevo semestre de licenciatura en computación. ¡Cómo pasa el tiempo! Me parece que fue hace una eternidad cuando escribía una nota al final de cada período de vacaciones relatando si estas habían sido buenas o malas. Me parece que fue hace una eternidad cuando reseñaba cada álbum que mis bandas favoritas sacaban (cosa que, si bien hice unas entradas atrás, fue porque me lo pidieron). ¿Quién solía ser yo? Creo que siempre tenemos esa respuesta para nuestro “yo” pasado, jamás para el presente. 

 

Me cuesta pensar en algún aspecto de mi vida que sea el mismo que hace 3, 4, 5 años. Muchas cosas son muy diferentes en mi vida, algunas buenas, algunas malas, algunas que simplemente no les desearía a nadie. Pero aquí seguimos, poco a poco. Un día a la vez. “En la lucha”, como escucha uno decir al venezolano de calle. 

A veces extraño a ese yo cuya mayor preocupación era con quiénes salir el sábado, o dónde era el punto de encuentro para la convención de anime del fin de semana. Siempre decimos que la vida era más simple “antes”, pero siento que tener una vida simple “después” es todo un Everest. Vamos a ver a dónde llego en esta escalada.

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Hace casi un año ya desde que se consolidó un proyecto, una idea, algo que tenía ya una larga suma de meses en movimiento y que empezó con una intención tal vez superflua. Hace casi un año nació Gloria Who, una banda de rock. Una banda creada con cariño por un grupo de amigos. Una banda con algo que decir. Una banda, tal vez, como otras cientas que existen en Venezuela, y otras cientas de miles en el mundo.

¿Pero qué hace Gloria Who? ¿Qué la hace? ¿Quiénes son?

Relatar todo esto sería relatar múltiples y largas biografías, de manera individual, hasta un punto en que las líneas convergen y pasan a ser una más grande. ¿Vale la pena hacerlo? Queda a juicio de quien esté interesado en leerlo. Si tal persona existe, pues, diría que todo esto salió de la inspiración. Inspiración por la música: por lo bueno y lo malo, lo bonito y lo feo, lo perfecto y lo imperfecto. Muchos de estos, adjetivos del rock, y/o de otras cosas de la vida cotidiana, son lo que definen quiénes somos y qué es lo que tenemos que decir.

Escribir canciones para esta banda ha sido una experiencia muy difícil de describir. Se siente como imagino que se siente salir a la calle sin una sola prenda de ropa. Exponer amores, desamores, miedos, esperanzas, todo rústicamente rimado, armonizado y grabado ante el mundo (un mundo pequeño, pero no menos mundo al fin) ha sido, es, y no creo que deje de ser algo escalofriante. Porque no siempre está uno preparado para saber lo que otros tienen que decir, sea un “no entiendo” o un “yo también”. Pero hablando de manera más superficial, puedo decir con toda honestidad (aunque parezca contradictorio) que poner en papel tantas cosas para decir al mundo es inmensamente satisfactorio, y más si suena medianamente bien al gritarlas con un conjunto personas con las que, de varias maneras, crecí.

He escrito sobre tantas personas, sobre tantas experiencias, sobre tantas emociones y decepciones, que tocar esos nombres sería reventar una burbuja de jabón gigante dentro de la cual conservo algún indicio de tranquilidad. Pero todo echado al hombro, por supuesto, con la intención de decirle a alguien allá afuera, quien sea, que no está solo. Que aquí se le escucha y se le entiende. Creo que esto siempre va a ser el punto de todo, y es lo que me mantiene vivo. Es lo que mantiene a Gloria Who viva. Tengo la certeza de que estas palabras no van a dejar de existir nunca, pase el tiempo que pase, pues son lo que soy. Son lo que hago. Gloria Who soy yo, son mis compañeros a bordo, cada uno de los que han estado y estarán, y todo lo que hemos vivido, hecho, dicho, sentido, experimentado. Todo, de una u otra forma. Y tal vez este casi primer año de vida no sea ni una milésima parte de lo que nos tocará recorrer en este camino, como banda o como seres humanos. Pero es una huella que estamos dejando. Una huella que podremos ver siempre al mirar hacia atrás, y que a pesar de todo, nunca dejará de apuntar hacia la verdadera dirección en la que todos debemos aspirar ir.

My-Chemical-Romance-Three-Cheers-For-Sweet-Revenge

 

Me pidieron escribir esta reseña para OidosSucios a raíz de la separación de My Chemical Romance. Espero que sea de su agrado.

Para algunos seguidores y/o críticos del Punk Rock por igual, My Chemical Romance fue una banda que simplemente apareció de la nada en el año 2004 con un disco bajo el brazo, y una base de fans bien consolidada y de rápido aumento. Ese fue el año en que lanzaron su segundo álbum, y el que dio a conocer su nombre en todo el mundo, Three Cheers For Sweet Revenge. Sin embargo, muchas personas desconocían el hecho de que esta banda de New Jersey había nacido e iniciado su actividad en 2001, poco después de los sucesos del 11 de septiembre, en base a los que Gerard Way, sintiéndose indignado, escribió la canción que inició todo, “Skylines and Turnstiles”. Así mismo, para el momento del lanzamiento de su segundo álbum, muchos ignoraban ya contaban con un primer álbum, el mítico I Brought You My Bullets, You Brought Me Your Love, lanzado en 2002. Es un álbum que no se puede dejar de mencionar al hablar de My Chemical Romance si se quieren entender las raíces de la banda.

A pesar de ser su primer álbum, I Brought You My Bullets, You Brought Me Your Love es un trabajo de muy buena calidad. Sin ser opacado por la apariencia amateur de la banda hacia el año 2002, el álbum contiene algunas de las canciones favoritas del grupo y de gran parte de sus fans hasta la fecha, siendo algunas inclusive parte de sus presentaciones en vivo en las giras promocionales de sus últimos álbumes. Este álbum presenta una temática bastante oscura, y un estilo bastante agresivo, musicalmente hablando. Esto dio pie a que, incluso antes de que la banda fuera famosa a nivel mundial, fuera etiquetada como emo, a pesar de que la temática presente en la mayoría de sus canciones fuera parte del concepto del álbum (cuenta una historia basada en dos terroristas que son amantes, y huyen al desierto para estar juntos, donde finalmente son asesinados). A pesar de que la historia culmina con “Demolition Lovers”, la última canción del álbum, Gerard decidió realizar una continuación de este relato al escribir el segundo álbum.

Three Cheers For Sweet Revenge sigue la línea de su predecesor: guitarras rápidas, baterías agresivas, gritos por doquier, y el tema que vincula ambos álbumes: asesinatos. A pesar de esto, no es un álbum enteramente conceptual, pues no todas las canciones se encuentran ligadas a esta historia. El álbum fue dedicado a la memoria de Elena Lee Rush, la abuela de Gerard y Mikey Way. Su fallecimiento los impactó de gran manera, y al resto de la banda también, ya que fue ella quién les regaló la van con la que hicieron su primera gira, y fue gracias a ella que Gerard descubrió su talento como cantante desde temprana edad. Por eso, decidieron dedicarle el álbum, y esto le dio cierta dualidad al concepto del  álbum, puesto que sus canciones hacen referencia tanto a los amantes de la historia, como a la abuela de los hermanos Way. Sin duda, esto afectó de manera positiva el resultado final, pues le dio una profundidad mucho mayor al álbum.

La historia de este disco inicia luego de la muerte de los amantes. Él va al infierno, pero descubre que ella sigue viva. Entonces, le ruega a un demonio que lo deje volver para encontrarla, y este le ofrece un pacto: a cambio de las almas de 1.000 hombres malvados, le permitirá reunirse con su amada. Así, él vuelve a la vida, y se venga de todos los que le hicieron daño. A pesar de tener también una temática oscura, el álbum es muy variado, e incluso bastante divertido de escuchar. Para su promoción, se le dio un fuerte aire teatral, siendo presentado como una película (al igual que se hizo con la segunda versión en video del primer sencillo, “I´m Not Okay (I Promise)”). La portada presenta una ilustración de los amantes del primer álbum, titulada “Demolition Lovers II”, realizada por el mismo Gerard Way, y el libreto dentro de la caja del CD fue hecho como un poster de película.

Las canciones del álbum presentan temas un poco recurrentes, pero que llevan al oyente a través de la historia que narra, así como por diversas experiencias personales de Gerard y la banda. “Helena”, la canción que abre el álbum (y la que más los impulsó hacia el tope de la escena Punk Rock), es un tema dedicado a Elena Lee Rush, con una H añadida como una mejora estética. Es una canción que a pesar de hablar de amor y del dolor de perder a un ser querido, tiene un sonido bastante agresivo, instrumentalmente hablando, mientras que contiene melodías alegres en las voces, y muy bien ejecutadas armonías vocales por Gerard y Ray Toro (guitarrista rítmico); un perfecto ejemplo de lo que presenta el álbum. Otras canciones como “Give ´Em Hell” (sobre “hacer un infierno” las vidas de quienes intenten hacer sentir menos a otros por ser menos inteligentes, atractivos o por tener menos dinero, en palabras de Gerard), “To The End” (que habla sobre una boda donde todos los asistentes fueron asesinados) y “You Know What They Do To Guys Like Us In Prison” (una canción sobre lo que se experimenta al estar en la cárcel) son parte de lo que hace a Revenge un álbum divertido. Luego sigue “I´m Not Okay (I promise)”, una canción bastante irónica y divertida acerca de estar deprimido. Tiene una sección media compuesta por un breve interludio de piano, seguido por una parte más pesada, y finaliza con el coro de la canción, de una manera más hardcore. También contiene un solo de guitarra precedido por una parte rítmico que bien pudiera ser una reminiscencia de “Headfirst for Halos”, una canción emblemática del primer album, que habla sobre suicidio, y que fue una canción que, en palabras de Gerard, “salvó” su vida.

Hacia la mitad del álbum, su concepto se vuelve más evidente: los temas de perder a alguien y de la venganza cobran más fuerza. Otra canción que habla sobre pérdida, “The Ghost of You” (que fue el último single del álbum), una balada bastante melancólica, y con coros mucho más pesados que el resto de la canción. Continúa “The Jetset Life Is Gonna Kill You Xx”,  seguida por un interludio donde sólo se escucha a Gerard con un fondo de guitarra. A partir de este punto, con “Thank You For The Venom”, se siente más la naturaleza oscura y violenta del álbum. Esta es una de las piezas más rápidas, y una favorita de la banda durante la gira promocional de este álbum, y que trajeron de vuelta para la gira de Danger Days, su cuarto álbum de estudio. Le sigue “Hang ´Em High”, la canción más agresiva de este álbum, ambientada en el viejo oeste. Su velocidad no opaca en absoluto la destreza de las armonizaciones de guitarra entre Frank Iero y Ray Toro, muy bien ejecutadas. “It´s Not a Fashion Statement, It´s a Fucking Deathwish”, una de las canciones más destacables del álbum, pues aparte de su instrumentación impecable, su gran trabajo vocal y su tempo acelerado, condensa la temática de amor y venganza presente en la historia.

“Cemetery Drive”, otra canción que sigue la línea de “Helena” y “The Ghost of You”, que habla de perder y extrañar a una persona que se ha ido. La letra es bastante sentimental y directa; la canción cuenta la historia de una mujer que engañaba a su esposo con otro hombre, y en lugar de admitirlo, se deprimió hasta al punto en que se quitó la vida. La historia es contada desde el punto de vista del hombre con quien engañaba a su esposo. A pesar de que una presentación en vivo del DVD Life on the Murder Scene, Gerard dice que es una canción acerca de las cosas más difíciles por las que él, su hermano y su banda han pasado, se dice que la canción fue escrita realmente para una novia de Gerard que se suicidó, pero este hecho nunca ha sido confirmado por él. “I Never Told You What I Do For a Living”, una canción con un ritmo 6/8, y la más pesada de este tracklist, es la que cierra el álbum. Llegada su última noche de asesinatos, el personaje masculino de la historia está ansioso por volver a ver a su amada, pero se siente traumatizado por la cantidad de personas que ha asesinado, y siente que nunca podrá quitarse ese estigma de encima. A pesar de que las referencias a la historia son algo ambiguas en la canción, esta parece contar que él fue atrapado por la policía poco antes de entregar el alma número 1000 al demonio, y estos le dispararon en la cabeza.

Si Three Cheers For Sweet Revenge fue el mejor álbum de My Chemical Romance o no, es debatible, ya que su predecesor,The Black Parade, subió mucho los estándares de la banda y del género. En opinión de muchos, el último quedó consagrado como el mejor. Sin embargo, Revenge quedó como un álbum único en su especie, como un álbum que cambió la vida de muchos jóvenes, con el que conocieron a la banda, y encontraron en ella una identidad nueva.  Y a pesar de que tuvieron un target bastante juvenil con sus dos primeros trabajos, supieron hacer música más madura y para audiencias diferentes en sus álbumes posteriores. A pesar de haber sido una banda bastante odiada y etiquetada de muchas formas, el salto que dio My Chemical Romance de tocar en sótanos a compartir un escenario con Brian May de Queen, es un indicador del trabajo duro que hicieron durante sus 12 años de vida artística, y no es sino una parte del legado que dejaron en la historia del Punk Rock.

No sé muy bien cómo funciona esto de “pasar” por un mal momento. Es algo tan subjetivo. Mi vida actualmente se compone de cosas buenas y  malas, habiendo pocos intermedios. O tal vez en realidad son cosas buenas y cosas no tan buenas, y yo exagero. De cualquier manera, no me siento capaz de disfrutar todo lo bueno, no siento que me lo haya ganado. Tal vez, a un nivel casi inconsciente, no me lo permito. Siento que he estado en pausa por demasiado tiempo, mientras todo a mi alrededor avanza rápido. Cada vez que me topo de frente con alguno de estos rápidos avances del tiempo, se siente como recibir una bofetada de todos mis errores y malas decisiones. Casi a diario me pasa esto, aunque de vez en cuando ocurren encuentros más extraños de lo normal.

Hace varios días leí una frase que decía algo como “no estoy pasando por un mal momento, estoy detenido en él”. Tengo la frase metida en el zapato, y me molesta muchísimo cada vez que camino.

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Sobre la separación de My Chemical Romance, siento que puedo decir muchas y pocas cosas a la vez. Terminar más de una década de experiencias y recuerdos relacionados a esa banda con tan sólo 5 párrafos, sin ninguna explicación, se sintió como una broma bastante cruel. La cantidad de emociones que fluyeron a través de mí al momento de enterarme de eso serían imposibles de describir, y tampoco es que quisiera hacerlo. Pero en los últimos días, he tenido una creciente sensación dentro de mí, diciéndome que algo que se volvió tan importante en mi vida terminó, y es bastante desagradable.

No pensé que terminaría escribiendo algo al respecto, porque es completamente inútil. Nada que yo pueda decir al respecto va a deshacer el hecho de que se separaron, ni me va a hacer sentir mejor, ni va a hacer sentir mejor a nadie. Y la verdad es que, en este preciso momento, de este lunes a la 1:33 pm, estoy escribiendo sin pensar. Pero necesitaba hacerlo.

Desde el momento que leí ese anuncio, he recordado mucho el día que escuché por primera vez a My Chemical Romance, estando en 9no grado de bachillerato (tenía 14 años). Llegué bien temprano del colegio porque estaba en época de exámenes, y nos íbamos a casa al terminar el examen que tuviéramos cada día, y yo vivo muy cerca de ese colegio. Llegué y puse Mtv porque no tenía nada que hacer. Debían ser como las 8:30 am, o algo así, y a esa hora, Mtv tenía la sección Videorama, donde pasaban videos musicales varios. Ahí, entre todos esos videos al azar, me topé con el video de I’m Not Okay, y me atrapó desde el inicio. La canción era genial (aunque no tenía idea de lo que decía); el video, aparte de ser gracioso, era una descripción adecuada de cómo era mi vida en esa época. Durante los días que duraron esos exámenes, llegaba a mi casa y me encontraba con ese video en Mtv, pero luego no lo vi más. Nunca se me ocurrió buscar en internet el nombre de la banda (que se me hacía difícil de recordar), o de la canción, me limité a preguntarles a algunos amigos si los conocían, pero nadie sabía de ellos.

Unos meses después, me había medio olvidado de ellos, hasta que apareció el video de Helena, y ahí me atraparon. Me hicieron aprenderme el nombre de la banda. Me hicieron aprenderme la canción, aún sin saberme la letra. Me hicieron querer saber más de ellos, escuchar más de su música. A raíz de eso, averigüé (gracias a unos “punks” de mi salón) que había un sitio en mi pueblo donde podía conseguir CDs piratas de rock. Fui allá, y conseguí Three Cheers For Sweet Revenge. Y pasé los siguientes 2 años escuchándolo casi a diario. Me aprendí las canciones sin saberme las letras, y sin saber siquiera cómo se llamaban. El CD tenía sólo la portada con la ilustración de los amantes y el logo de la banda. No sé cómo poner en palabras cuánto me cambió ese álbum; cuánto me enseñó, cuánto crecí con él. Tengo muchísimos recuerdos atados a esas canciones: amigos, amores, viajes, momentos. Hice que amigos que decían odiar el rock amaran ese álbum conmigo y se aprendieran las canciones conmigo. Definió lo que se volvería mi gusto musical de la próxima década. Sus canciones eran un analgésico para mí en todo momento triste o difícil. Ellos siempre estaban ahí para mí,  como un escape infalible.

Así fue cuando conseguí The Black Parade, semanas después de su salida. Visitaba las dos tiendas de discos más “cercanas” a mí (porque igual tenía que tomar un autobús para ir a ellas) casi a diario, preguntando si había llegado. Y fue un día en que terminé con una novia que tenía en aquel entonces, y que me sentía triste, que conseguí el álbum. Lo guardé en una gaveta y esperé hasta acostarme en la noche para escucharlo, como hice mucho con Revenge. A la luz de la lámpara de mi mesa de noche, puse el  disco en mi radio portátil, y empecé a escucharlo. Canción por canción, línea por línea, sentía un éxtasis increíble. Cuando escuché I Don’t Love You, desahogué por completo lo que sentía con respecto a esa ruptura, y no volvió a molestarme más. Seguí degustando ese álbum tan perfecto hasta la última canción (y cabe destacar que me llevé una gran sorpresa cuando, de la nada, empezó a sonar la pista oculta luego de Famous Last Words).

En algún momento de esos 2 años entre Revenge y The Black Parade, en el mismo lugar donde compré el primero, vi I Brought You My Bullets, You Brought Me Your Love. En aquella época, mi acceso a internet era muy limitado y rudimentario, y yo no sabía que ellos tuvieran otro álbum, menos que era más viejo que Revenge. Lo compré y corrí a mi casa a escucharlo. Aún recuerdo los escalofríos que sentí al escuchar Our Lady of Sorrows. Hicieron que mi amor por ellos creciera aún más, más de lo creía posible. Además, por supuesto, que me sentía feliz por el hecho de que ahora tenía dos álbumes para escuchar, en lugar de uno. Tristemente, jamás pude conseguir ese CD original (Revenge me lo regaló una amiga del colegio cuando cumplí 15 años), y hasta el día de hoy, es el único que me falta para completar su discografía.

En 2006, con la salida de su video-diario en DVD, Life on the Murder Scene, los conocí aún más, y sentí una compenetración increíble con ellos. Sentí que los conocí aún más, su música tomó un significado mucho más grande para mí, y el hecho de tener de repente tanto material de ellos en vivo (cosa que no había visto antes de eso), fue simplemente alucinante. Recuerdo que compré ese DVD junto a Bullet In a Bible de Green Day, pero llegué a mi casa corriendo a poner el de My Chemical Romance. Y hasta la fecha, cada vez que veo ese DVD, aprendo algo nuevo sobre ellos, veo más detalles que no vi en ocasiones anteriores, y siempre crece el cariño que les tengo; por todo lo que son, por todo lo que hacen, y por todo lo que representan.

Pasaron así aproximadamente unos 3 años desde que descubrí Revenge, y ya tenía en mi posesión 3 álbumes de My Chemical Romance, 3 álbumes que eran casi una religión para mí. Con ellos, llegaron a mí otras bandas (Green Day, Blink-182, Simple Plan –mi inicio en el punk-rock fue bastante tardío, sí). Hoy en día escucho muchísimos grupos más, de géneros más diversos, pero ninguna ha dejado una huella tan fuerte en mí como My Chemical Romance. Ellos me hicieron lo que soy hoy en día, y no exagero con decir esto. Escuchar su música me hizo una persona más fuerte, me dio herramientas nuevas para afrontar cualquier cosa que se me viniera encima (y que por más dramático que pueda sonar, estando en el colegio, eran bastantes), y me dio algo a lo que aferrarme cuando todo lo demás fallara. Me dieron ideas, me dieron motivos. Escuchar que esa banda, responsable de todo eso, se separaba, no fue cosa fácil. La tristeza que sentí (y que aún siento), es grande, por muchas razones que siquiera todo lo que ya he escrito, difícilmente alcanza a explicar. Es como perder a tu mejor amigo de la adolescencia, ese que te vio crecer, que te vio reír, que tomó tu mano cuando lloraste, que te empujó hacia un camino desconocido y nuevo, pero que siempre te estuvo cuidando la espalda a cada paso que dabas. My Chemical Romance es parte de mi identidad, más de lo que yo mismo podría confirmar, pues creo que casi todos mis amigos, y hasta personas que no lo son, me identifican con ellos. No lloro sólo porque no vaya a tener más música de ellos, o porque no vaya a tener más conciertos de ellos. Lloro porque siento que perdí una parte muy grande de mi identidad.

Dos días después de este anuncio, Gerard Way publicó en su Twitter una carta, sobre la cual prefiero no hablar demasiado, pues es bastante larga, personal, y abstracta, y es necesario leerla para entenderla (sin embargo, aquí tienen el enlace para leerla). Lo importante de esta carta, es que  Gerard explicaba, entre muchas cosas, que la banda no se separó por culpa de una persona en particular, ni por algún problema o discusión de ningún tipo. Dijo que se separaron bajo una situación que tenían prevista desde hace mucho tiempo, y que no fue una decisión tomada por motivos “externos” (con esto se refirió a: bajas ventas de discos, poca asistencia a conciertos, o mala reputación de la banda en general). Dio mucho que pensar al hablar de los motivos por los cuales la banda se separó, pues andan circulando rumores de que en realidad la separación vino por problemas legales relacionados al nombre de la banda, y/o porque están siendo despedidos por su compañía disquera. Mencionó que todos “sabían” que había llegado el momento de terminar la banda, pero no hizo alusión a ninguno de esos rumores. Oros rumores apuntan a que Gerard, Mikel, Ray y Frank retomarán su actividad musical como grupo bajo un nuevo nombre, empezando como una nueva banda; si bien esto sería algo bastante bueno, he preferido evitar pensar demasiado en esto, para no hacerme falsas ilusiones. El tiempo dirá qué va a ser de ellos.

Leer la carta de Gerard tuvo un efecto bastante extraño en mí. Confieso que me tranquilizó, primero que todo. Me conmovió muchísimo, y en mi mente, repetía constantemente “gracias, Gerard.” Ante todo, fue honesto y directo, como se necesitaba. Me dio bastante tristeza también, pues era la confirmación final de que My Chemical Romance terminó. Pero como dijo al final de la carta, “My Chemical Romance terminó. Pero nunca podrá morir. Está viva en mí, en los muchachos, y está viva en todos ustedes. Siempre lo supe, y creo que ustedes también lo sabían. Porque no es una banda, es una idea.” He pensado, he querido volver a leer esa carta, y no he tenido el valor de hacerlo (y algo en mí me dice que ni siquiera lo necesito), pero esas palabras quedaron en mí, y creo que fueron las que me dieron el cierre que necesitaba con respecto a este asunto. Por supuesto, aún me siento triste por el hecho de saber que no volveré a comprar un álbum de My Chemical Romance, y que no tendré la oportunidad de volver a esa banda de nuevo (aunque me siento muy feliz de poder decir que hace 5 años los vi, y que fueron el primer concierto de rock al que asistí en mi vida).

En lo que sí tengo fe, es en el hecho de que todos ellos son grandes artistas que aman lo que hacen, y que seguirán haciendo música para nosotros en el futuro. Tengo que fe en que, en unos años, veré esta separación como una transición dolorosa pero necesaria (espero), y que tendré la alegría de volver a escucharlos, de volver a escuchar esa música que me hizo, a esos músicos que me enseñaron tanto, y que tanto admiro. Espero que todos lleguen a tener fe en esto al igual que yo.

“Art is the weapon. Your imagination is the ammunition. Stay dirty, and stay dangerous. Create and destroy as you see fit. Embrace your originality. The aftermath is secondary. You can and should do anything… Love what you do and who you truly are. Be willing to die for it. If you are true to yourself, you can never go wrong.” —Frank Iero.

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