La tercera reseña, del tercer álbum de la trilogía de Green Day, que escribí nuevamente para Oídos Sucios, y que había olvidado compartir por este medio.

 

Finalmente llegó el cierre de la trilogía de Green Day, que inició en septiembre con ¡Uno! y siguió en noviembre con ¡Dos!

Originalmente pautado para salir en enero, este tercer álbum fue adelantado a diciembre para compensar la cancelación de una gran cantidad de shows, decisión que la banda tomó debido al proceso de rehabilitación por el que está pasando Billie Joe Armstrong, luego de que tuviera un arranque de ira en el escenario del iHeart Radio Festival, donde le quitaron 20 minutos de presentación a Green Day (sin avisarles con anticipación) para dárselos al rapero Usher, y se los hicieron saber con un cartel indicándoles que les quedaba 1 minuto de presentación mientras tocaban “Basket Case”.

Es así como, un mes antes de lo que se esperaba, llega ¡Tré!, el final de esta trilogía, llamado así por el apodo del baterista (Tré Cool). En los dos álbumes anteriores nos vimos envueltos en diferentes “ambientes”, se podría decir. ¡Uno! fue una explosión de Power Pop y Punk-Rock noventero, ¡Dos! fue una fiesta de Garage Rock y Rock & Roll. En ¡Tré!, sin embargo, no ocurre lo mismo. De hecho, el álbum podría aproximarse a ser una combinación de los dos anteriores, pero eso no alcanzaría a describir el aire semi-alternativo que tiene. Muchas de las canciones tienen tonos muy personales, por lo que uno fácilmente puede identificarse con ellas, y al escucharlas, te dan cierta sensación de intimidad.

Una cosa sí es evidente: con el tracklist de este álbum, se tomaron mucha libertad creativa, y en cuanto a influencias musicales se refiere, tiene muchos matices. Desde que inicia “Brutal Love”, con ritmo de Vals y tintes de Soul, te das cuenta de que no es un álbum típico de Green Day. Si bien pudiera parecer que algunas canciones están fuera de lugar para la propuesta que la banda venía ofreciendo con los álbumes anteriores, toma escucharlo unas cuantas veces para que las canciones vayan calando. No obstante, hay canciones como “Missing You”, que si bien no es una mala canción, suena repetida luego de haber escuchado “Stay the Night” y “Fell For You” en ¡Uno!; o “Drama Queen”, que tiene aire de ser más un demo hecho por Billie Joe en el mini-estudio de su casa de playa en California que ser material lo suficientemente fuerte como para un álbum, el mismo caso de la canción que abre ¡Dos!, “See You Tonight”.

De aproximadamente 60 canciones que fueron escritas para un álbum que desembocó en una trilogía (según reveló Billie en parte del  documental ¡Quatro!,que fue transmitido a finales de noviembre por el canal de televisión Vh1), uno no puede evitar preguntarse: ¿pudieron haber utilizado algunas canciones diferentes? La respuesta la dará el tiempo. Algo similar ocurrió con 21st Century Breakdown, para el cual se escribieron originalmente 45 canciones, y a más de 3 años de su lanzamiento, mantiene un buen lugar entre la discografía de la banda, pese a las críticas que recibió.

Pero el álbum, en su mayoría, trae canciones bastante buenas, que gustan desde la primera vez que se escuchan: “8th Avenue Serenade”, una pieza bastante divertida melódica y armónicamente hablando, que suena como a una canción que podría haber escrito el Blink-182 post 2004; “Amanda”, otra canción excelente (que curiosamente, vendría siendo la 5ta canción de Green Day con un nombre de mujer); “Sex, Drugs & Violence”  (cuyo título recuerda a “Blood, Sex and Booze” del álbum Warning), otra canción con ese sonido de vieja escuela  característico de la banda, y que tiene un par de líneas cantadas por el basjista, Mike Dirnt.  También tiene canciones bastante nostálgicas, como “Little Boy Named Train” y “Walk Away”. “X-Kid”, que es uno de los puntos fuertes del álbum, también es una canción un tanto melancólica, que bien pudiera haber escrito Billie refiriéndose a sí mismo. La canción tiene un riff de guitarra con sonido vintage, mientras que al llegar al coro, suena muy a 21st Century Breakdown.

Otra canción que sobresale (y en mi opinión, la mejor del álbum) es “Dirty Rotten Bastards”, que recuerda un poco a lo que hiciera la banda anteriormente en American Idiot, cuando escribían canciones con varias partes (aunque esta no esté expresamente escrita así). Inicia con una melodía que te hace querer cantar y bailar, y luego pasa de unos coros irónicos y alegres, a una parte mucho más rápida y fúrica (tanto instrumental como líricamente), para luego volver al inicio. Está ubicada casi al final del álbum, y parece algo casi estratégico, puesto que para la segunda vez que se escuches el álbum, querrás llegar a esta canción, que casi parece sacada de una de las óperas Rock de la banda.

Finalmente, llega el cierre del álbum y de la trilogía con “The Forgotten”, una canción que parece extraída del álbum Let It Be del cuarteto de Liverpool. Es una pieza bastante melancólica, musicalizada principalmente por Billie  al piano, y que además incluye una sección de cuerdas, convirtiéndola no sólo en una canción muy hermosa y entrañable, sino en una de las mejores baladas escritas por él.  Tal y como han dicho tanto el frontman de la banda como su productor, ¡Tré! es un final épico para esta trilogía. No “épico” de la manera en que lo fueron American Idiot o 21st Century Breakdown, puesto que estos fueron álbumes creados con un propósito distinto; pero sí, es una manera acertada de describir el cierre de esta nueva etapa de la carrera musical de Green Day.

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Una vez más, tuve el placer de escribir una reseña para Oídos Suciosespero que les guste.

Un par de meses después de la salida de ¡Uno!, el primer álbum de la nueva trilogía de Green Day, finalmente llega a nuestros oídos ¡Dos!, el segundo álbum, esta vez con la cara de Mike Dirnt en la portada. Tal y como dijo el mismo Rob Cavallo (productor de la trilogía y de casi todos los anteriores álbumes de la banda) en una entrevista del mes de julio, “si ¡Uno! es la invitación a la fiesta, en ¡Dos! ya estás en la fiesta”. Y no es una descripción errada.

¡Dos! es un álbum bastante enérgico y movido, cosa que lo diferencia un poco de su predecesor. Si bien es bastante corto, provoca repetirlo una y otra vez. Sin embargo, en comparación a ¡Uno!, las canciones tienen menos cohesión entre sí, y la estructura del álbum puede parecer un poco confusa. Mientras que algunas canciones tienen sonidos más hard-rock y power-pop, otras son más garage-rock, más punk, pero en general, no pierden la esencia rock’n’rollera que la banda tomó con el primer álbum de la trilogía. Vale decir que todas las canciones son buenas, y no se siente que ninguna esté de relleno (aunque en mi opinión, le faltó una intro más enérgica, como la tuvo ¡Uno! con “Nuclear Family”).

El álbum empieza con “See You Tonight”, tan sólo con la voz de Billie Joe Armstrong y una guitarra. Le siguen canciones del más puro garage-rock y rock’n’roll: “Fuck Time”, una canción sobre sexo y sadomasoquismo, que fue originalmente grabada y tocada en vivo por el alter-ego de Green Day, Foxboro Hot Tubs; “Stop When The Red Light Flash”, que recicla un poco la melodía vocal y riff de guitarra de “Homecoming”, “Lazy Bones”, con un riff de guitarra muy similar al de “Give Me Novacaine” y unos cambios de ritmo bastante interesantes, y contratiempos y bien ejecutados; “Wild One”, una especie de balada, más lenta y más pesada que las anteriores, con una letra que recuerda un poco a canciones como “Extraordinary Girl”, “Last of the American Girls” o “¿Viva la Gloria? (Little Girl)”, pero sin duda, con una aire mucho más fresco y alegre.

No es sino hasta que llega “Makeout Party”, (una canción que recuerda bastante a los australianos de Jet) que te sientes realmente en una fiesta, con canciones más melódicas y tempos más rápidos. De esto son una demostración perfecta “Stray Heart”, que fue el primer single y una de las mejores canciones del álbum, muy estilo bubblegum, con una línea de bajo bastante pegajosa, y un coro explosivo llenos de guitarras. Es una de las canciones que más recuerda a Foxboro Hot Tubs, pues, como dijo Billie Joe Armstrong, ¡Dos! iba a ser originalmente el segundo álbum de su banda alter-ego; “Ashley”, una canción muy punk, bastante directa, y fuerte en cuanto a su contenido lírico (“I’ve tasted cigarettes and liquor on your breath, you used to call it speed but now it’s crystal meth”), “Baby Eyes”, similar a “Angel Blue”, empieza con un riff de guitarra algo disonante, pero viene cargada de melodías vocales alegres que cuesta sacar de la cabeza después de escucharla; sigue “Lady Cobra”, una canción muy rock’n’rollera, al estilo de Foxboro Hot Tubs, titulada por la cantante del mismo nombre (vocalista del grupo Mystic Knights of the Cobra) y quién además canta (o mejor dicho, rapea) junto a Billie en “Nightlife”, una canción que hay que escuchar más un par de veces para acostumbrarse, puesto que no es lo usual que uno escucharía de Green Day, ni siquiera en sus fases más experimentales. Nos llevan de vuelta a la fiesta con “Wow! That’s Loud”, otro de los puntos fuertes del álbum, con un sonido bastante vintage y un ritmo alegre, donde se escucha mucho la influencia de los Foxboro. El álbum finaliza con “Amy”, de la misma manera que empezó, con Billie y su guitarra, esta vez rindiéndole un homenaje a Amy Winehouse, que falleció en julio del año pasado. Sobre este homenaje a la cantante, Billie comentó: “su muerte fue el año pasado, creo que alrededor de ese tiempo yo sólo pensaba que su música y sus gustos estaban conectados con el soul antiguo y original de Motown Records, Otis Redding, Sam Cooke y cosas así. Creo que fue una gran pérdida porque fue la conexión con una generación a todo esto y es alguien que debería estar aquí ahora. Me sentí muy triste. ¡Oh Dios mío! Esta enorme figura musical que acabamos de perder y ya sabes, eso es horrible”.

¡Dos! es un álbum muy bueno, con un equilibrio perfecto entre pop, punk y rock’n’roll, y que si bien está lleno de canciones nuevas y diferentes, llevan el sello característico de Green Day. Toma escucharlo varias veces para acostumbrarse completamente a su sonido, pero vale la pena completamente.

Pues bien, un par de semanas ya de haber escuchado el álbum me han hecho quererlo un poco más. No sólo al lado fiestero que va desde “Makeout Party” hasta “Wow! That’s Loud”, sino otras canciones como “Wild One” o “Lazy Bones”, que tardaron un poco en acabar gustándome. Es un álbum realmente bueno y adictivo, se los recomiendo mucho.

Quiero compartir acá esta reseña del nuevo álbum de Green Day que tuve el placer de escribir para la página web Oidos Sucios:

En la época que atraviesa la música actualmente, a las bandas y artistas en general, les resulta difícil (por no decir imposible) reinventarse para mantenerse sonando con buen material en el mercado, sin volverse repetitivos o aburridos. Sin embargo, Green Day parece haberlo logrado esta vez. Con el lanzamiento de su nuevo álbum, ¡Uno! (el primero de una trilogía de álbumes pensada a salir en intervalos de dos meses: ¡Uno! en septiembre, ¡Dos! en noviembre y ¡Tré! en enero), no sólo salieron de la sombra de sus dos últimos álbumes de opera Punk-Rock (American Idiot de 2004 y 21st Century Breakdown de 2009), sino que presentan un repertorio genial de 12 canciones (de 36 en total que traerá la trilogía) que recuerdan a ese sonido que los hizo famosos hace dos décadas, con reminiscencias a álbumes de la talla de Dookie o Warning.


¡Uno! 
es un álbum que suena bastante noventoso; tiene un sonido bastante fresco, y enérgico. Cada canción está cargada de los elementos que siempre han caracterizado a Green Day: grandes melodías entre riffs de guitarras, las armonías vocales tradicionales de Billie Joe Armstrong y Mike Dirnt, y la batería imparable de Tré Cool; todo esto repotenciado con un sonido más Rock´N´Rollero, muchos licks y solos de guitarra de Jason White (cosa que no era muy frecuente escuchar de Green Day antes), y guitarras y bajos más directos, con un aire vintage inconfundible.

Desde que inicia, el álbum te lleva por canciones que son como una patada en la cara, empezando con “Nuclear Family”, casi seguida por el himno “Carpe Diem”, luego hacia la mitad del álbum con una iracunda “Let Yourself Go” (que fue el 3er single promocional), y casi terminando con la brutal “Loss Of Control” o la rápida “Angel Blue”. No podían faltar, como se ha hecho característico en Green Day, canciones románticas (no baladas), como “Stay The Night“, “Fell For You” y “Sweet 16”, todas bastante buenas, con un ligero aire de Kerplunk, al estilo de la clásica “2000 Lightyears Away”. Tenemos también canciones con sonidos Pop/Punk vintage como “Kill the DJ”, la cual ha sido nombrada muchas veces por su sonido al estilo de The Clash, o “Troublemaker”, un poco más Power Pop, bastante pegadiza. Algo que llama un poco la atención es el hecho de que no incluyeron ninguna balada del tipo de “Boulevard of Broken Dreams”, “21 Guns” o “Macy´s Day Parade”, como ya se había hecho costumbre en álbumes anteriores, pero esto realmente no es un punto en contra, ya que le da una mayor cohesión al álbum, y mantiene el rush de energía que trae de principio a fin.

El disco, a pesar de estar cargado de la sencillez que Green Day siempre ha implementado en su música, es lo suficientemente variopinto como para dejar un buen sabor de boca. Si bien la promoción del álbum no fue exactamente la mejor (puesto que los dos primeros singles “Oh Love” y “Kill the DJ” no fueron del agrado de muchos fans, y a decir verdad, son de los puntos más débiles del álbum), realmente no decepciona al escucharlo, y realmente no puedo dejar de enfatizar lo mucho que recuerda a ese Green Day de la vieja escuela.

Cabe decir que no sólo la banda se lució con la grabación de este álbum, sino que además Rob Cavallo, quien ha producido todos los álbumes de Green Day (con excepción de 21st Century Breakdown) desde Dookie en 1994, realizó un excelente trabajo. En una entrevista que se le hizo a Cavallo en julio, comentó sobre la trilogía: “Mientras que ¡Uno!¡Dos!, y ¡Tré! no son un álbum conceptual de tres discos (ya que cada álbum resalta por sí mismo), están unidos temáticamente. ¡Uno!representa más o menos las sensaciones y la emoción de prepararte para ir a una fiesta”, explica. “¡Dos!es acerca de estar ya en la fiesta, en las garras del alcohol, sexo, drogas y Rock N´ Roll. Y ¡Tré! Es más o menos como la mañana siguiente, cuando despiertas y tienes una reflección diferente sobre tu vida.” Así mismo, afirmó que ¡Tré! es el álbum que considera el más ambicioso de la trilogía, “con un final muy Beatlelezco”. Bajo la batuta de Cavallo, sólo se puede esperar que los dos álbumes por venir suenen igual, o incluso mejor que el primero.

Al escribir esta reseña, intenté tomar un enfoque distinto al que tengo usualmente cuando escribo reseñas de álbumes aquí, puesto que aquí no tengo que preocuparme de ser tan objetivo, ya que escribo principalmente para mí, y después para cualquier internauta distraído que pueda pasar por aquí. Sin embargo, sí me gustaría añadir un poco más a lo que escribí anteriormente.

El álbum salió hace 3 días, sin embargo, tengo 10 días ya escuchándolo, y debo decir que no sólo me dejó una mejor impresión que 21st Century Breakdown(*) a primera escucha, sino que cada vez me ha ido gustando más. Pese a no ser un álbum conceptual como los dos anteriores, las canciones tienen temas bien definidos, y se defienden muy bien por sí solas. A medida que lo voy escuchando más, me doy cuenta de que elegir una favorita está difícil, porque todas son buenas, y las voy apreciando de maneras distintas con el tiempo.

Después de lo grande que fue American Idiot, el lanzamiento de 21st Century Breakdown fue un poco subestimado. El álbum, si bien no fue malo, fue un poco inconsistente. Tuvo, en mi opinión, algunos puntos muy fuertes y otros puntos muy débiles, encontrando muy pocos puntos medios que pudieran evitar que en un futuro, la gente recuerde este álbum solamente por algunas canciones, y no como una trabajo completo. Personalmente, a mí me gustó bastante, a pesar de todo eso, y puedo escucharlo de principio a fin disfrutándolo bastante (bueno, no a fin, porque la canción que cierra el álbum… Digamos que preferiría que no existiera).

Luego de esa experiencia con el álbum que Green Day lanzó en el año 2009, después de 5 años de ausencia, intenté no elevar mucho mis expectativas sobre ¡Uno!, pero nada que ver. En mi opinión, fue un álbum excelente, que representa muy bien el legado de la banda; un álbum que simplemente no puedes parar de escuchar. Se los recomiendo muchísimo.

(*) Pueden leer una reseña que hice de 21st Century Breakdown hace tres años, canción a canción, aquí.

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Confirmado hace minutos por Profit Producciones, el guitarrista de sombrero y lentes, Slash, volverá a presentarse en Caracas, el miércoles 21 de noviembre de 2012, en la terraza del CCCT.

Esta vez, nuevamente junto a Myles Kennedy (vocalista de Alter Bridge), nos traerá temas de su último álbum, Apocalyptic Love, salido en mayo de este año.

Las entradas tendrán un precio en preventa de: 950 bs en arena (la parte delantera), y 1270 bs en gradas preferenciales (la parte trasera).

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Dicha preventa, iniciará el próximo martes 28 de agosto. Los puntos de venta de las entradas son: Libreria tecniCiencia CCCT, AeroMusica C.C El Recreo, C.C Paseo Las Mercedes (nivel Trasnocho).

Para compras en línea de las entradas, pueden ingresar a la página web de Profit Producciones.

Nos vemos allá. Rock N’ Fn’ Roll!

 

A menos que hayan pasado los últimos meses bajo una piedra sin wi-fi, probablemente no es noticia nueva que Guns N’ Roses iba a recibir la inducción al Rock and Roll Hall of Fame de Cleveland el pasado 14 de abril. Durante meses, la polémica con respecto a una potencial reunión de Axl y Slash estuvo en todas partes, y no es para menos; una reunión así ha sido esperada por fans de Guns N’ Roses en todo el mundo desde hace casi dos décadas.

Con el paso del tiempo, tuvimos la respuesta de Slash a la invitación del salón: una negativa. Con esto, la suposición general era que veríamos al menos a Axl, con otros miembros fundadores de la banda.

Faltando cada vez más poco, supimos que Izzy Stradlin no estaría en el salón. Por último, faltando pocos días, recibimos un comunicado del propio Axl, dónde si bien expresaba su agradecimiento por la invitación, también nos daba la negativa de su asistencia.

Finalmente llegó la fecha. Green Day tuvo la misión de inducir a Guns N’ Roses al salón. La banda tomó el escenario y Billie Joe Armstrong pronunció un discurso bastante emocionante y conmovedor sobre lo importante que fue Guns N’ Roses para él, y el impacto que estos tuvieron al debutar con lo que llamó “el mejor álbum debut en la historia del rock n’ roll” (se refiere, por supuesto, al mítico Apetite for Destruction). Luego de esto, dio la bienvenida a la banda: Duff McKagan, Steven Adler, Matt Forum y Gilby Clarke subieron al escenario a recibir su bien merecida inducción. Fue imposible no emocionarse con las palabras que dijeron, o con la gran sonrisa de niño de Steven durante toda la velada. Durante los agradecimientos de la banda, para gran sorpresa de todos, Slash subió al escenario –sí, el mismo que antes se había negado a asistir. Fue una gran sorpresa verlo acercarse al podio, al menos para dar un breve agradecimiento por la bien merecida inducción de esta banda.

 

La algarabía de los asistentes, según describieron diversos periodistas que estuvieron presentes, era increíble. Una vez terminados los discursos, se pasó a preparar el escenario para que Guns N’ Roses tocara. Ante la ausencia de Axl, permanecía la incógnita de quién tomaría su lugar frente al micrófono. Se apagaron las luces, empezó a sonar la batería, y seguidamente, el clásico charrasqueo de guitarra muteada que da inicio a Mr. Brownstone. ¿Pero quién estaba tocando la guitarra, además de Gilby?

 

Slash.

 

El hombre del sombrero de copa y lentes oscuros tomó por sorpresa a la audiencia –y a todo el mundo, creo- al subir al escenario con su Les Paul dorada y tocar con Guns N’ Roses. Citando a un periodista que reportaba minuto a minuto: “todo el mundo está de pie, gritando y brincando, esto es una locura aquí”.

 

¿Y el vocalista? Myles Kennedy, conocido por ser el frontman de Alter Bridge, y más recientemente, por su colaboración con Slash, tanto en su primer álbum solista, como en su gira mundial. Tanto fue Myles del agrado de Slash, que fue elegido como vocalista fijo para su segundo álbum de estudio, pautado a salir el 22 de mayo.

 

Pues sí, para sorpresa de muchos (me incluyo) y desagrado de otros, Myles se puso los zapatos grandes, y salió a representar a Guns N’ Roses, cosa que Axl prefirió no hacer. Mi emoción durante toda la noche viendo este reencuentro –accidentado, e incompleto como fue, pero reencuentro al final- fue algo anormal. Ver las inmensas sonrisas en las caras de todos mientras tocaban, fue algo más grande de lo que podría haber esperado. ¿Cada cuánto ven a Slash tocar con una gran sonrisa en la cara?

 

Pienso que el show se lo robó Steven Adler, con su franela de That Metal Show, y su gran sonrisa durante toda la presentación de la banda. En una entrevista con Eddie Trunk en el antes mencionado show, Adler habló sobre lo mucho que quería a Slash y Axl, y de cómo lo que más deseaba era poder tocar de nuevo con ellos, algún día.

 

Luego de Mr. Brownstone, no podía venir otra sino la legendaria Sweet Child O’ Mine. Escuchar a Guns N’ Roses, con más de la mitad de sus miembros originales, tocar esta canción, fue mucho más de lo que podría haber deseado… Fue increíble. Finalmente, cerraron con Paradise City, entera.

 

Siempre me ha gustado el trabajo que ha estado haciendo Myles Kennedy con Slash, no sólo hablo del trabajo en estudio sino en vivo; Myles no solo interpreta majestuosamente los temas del álbum de Slash, sino que además hace unas versiones increíbles de Guns N’ Roses y Velvet Revolver. Tuve la oportunidad de verlos en Venezuela, en marzo del año pasado, y derritieron mi mente. Fue la primera vez que escuché Sweet Child O’ Mine en vivo, y fue mejor de lo que pude haber imaginado.

 

 

 

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El día de ayer, miércoles 7 de diciembre, fue un día histórico. El día en que recibimos a Mago de Oz por tercera (y tal vez última) vez en el país, ya que al finalizar su Epílogo-Naringólogo Tour, José Andrea dejará la banda, luego de 15 años de trayectoria con ellos. Es mi segunda experiencia viendo a Mago de Oz, y si bien la primera (en el Forum de Valencia, año 2008) fue inolvidable, esta barrió con todo lo que podía esperar de ellos. De principio a fin, fue un show mágico, perfecto, lleno de metal y pasión.

Me desperté a las 3:40 am, con la intención de llegar bien temprano, pero por algunos retrasos que tuve, llegué al CIEC a las 6:40 am, y fui la persona número 25 en la fila. El día pasó tranquilo, el ánimo de la gente era muy chévere, todo el mundo estaba bastante tranquilo. Como a las 1:30 pm llegó mi amiga Glendys, con quién estuve hasta el final. A eso de la 2:30 pm  aproximadamente (no llevé un registro exacto de la hora), empezó a llover, y no paró sino hasta un poco antes de las 5:00 pm, que fue cuando la gente de seguridad empezó a movilizar a las personas en la fila para ingresar al CIEC. Cabe destacar que el comportamiento de la gente, desde la fila hasta el momento del concierto, fue bastante bueno. Sin importar las horas de lluvia y frío,  la gente siempre tuvo el mejor de los ánimos, cantando canciones de Mago de Oz a todo pulmón bajo los paraguas y compartiendo entre sí la emoción de estar ahí. A lo largo del día hubo incontables vendedores de franelas (incluso uno de ellos vendía algunas de la gira anterior), bebidas, comida (en medio de la lluvia, apareció una señora vendiendo tequeños HIRVIENDO, bastó comerme uno para agarrar fuerzas para el resto del día), revistas (una revista con un afiche de Mago de Oz, autografiado por todos los de la banda, irá a mi pared), entre otras cosas. Como siempre, no podía faltar la cerveza, ron, sangría, entre otras cosas, aunque no suelo beber alcohol cuando voy a un concierto (me gusta disfrutar toda la experiencia con mis 5 sentidos funcionando perfectamente) pero el compartir con la gente le dió un toque bastante chévere.

Al entrar al CIEC, lo primero que vi fue el escenario, bañado en luz roja, y pude apreciar por primera vez el espacio del CIEC. Bastante amplio, a decir verdad, la gente entraba y entraba, y aun se podía ver muy de cerca el escenario. Y bordeando el lugar, gente sentada o acostada en el suelo descansando, tomando cerveza, hablando, etc. Aparte del área del escenario, había un salón con cafetín y mesas, donde uno podía ir a calentarse con un café o comer algo (el escritor de este blog tuvo que sumergir las manos en café para no ser víctima de una hipotermia). Dentro del CIEC, me encontré a una cantidad de gente increíble, fue algo que me puso de muy buen humor. Conocí a Sara, una amiga de Twitter de hace un tiempo ya, y tuve la suerte de ver todo el concierto con Glendys, Aneleymar (amiga de Glendys) y con ella.

Después de darnos el lujo de pasear, compartir con la gente, disfrutar de la excelente selección musical del DJ mientras esperabamos el inicio del concierto, la gente empezó a pedir a gritos a los Mago. Se apagaron las luces, y salió el presentador acostumbrado de Mago de Oz (olvidé su nombre), a introducir a la banda, y dar la bienvenida al público. Escuchamos la Gazza Ladra, al terminar, las luces del escenario se encendieron con el tricolor nacional, y Txus en la batería saludaba al público. Fue cuestión de segundos antes de que Mago de Oz, luego de 3 años de ausencia en nuestro país, hiciera temblar a Caracas con los primeros acordes de Satania. De ahí en adelante, tuvimos una cátedra de heavy y folk metal impresionante, como sólo ellos saben hacerlo.

La noche fue un paseo por todos sus más grandes éxitos, y aunque faltó uno que otro tema viejito, tuvieron un setlist excelente, y el sonido que tuvieron me encantó, a pesar de que he escuchado muy malas opiniones de la acústica del CIEC. Todos los músicos dieron un espectáculo impecable: Las voces de José Andrea y Patricia Tapia causaron euforia, escalofríos, lágrimas y sonrisas, hicieron que los corazones de todos se detuvieran por segundos con Aquelarre, aunque Patricia dejó su huella cantando completa La Leyenda de la Mancha, con una voz majestuosa; pero definitivamente, no puedo evitar sentir escalofríos y una emoción enorme recordando el momento en que escuché el grito de José al inicio de Jesús de Chamberí; Mohamed con el violín y Josema con la flauta pusieron a bailar a todos cuando tocaron Epílogo o Hasta que el Cuerpo Aguante; Kiskilla se llevó los gritos y aplausos más apasionados cuando empezó a tocar Desde mi Cielo; los cañonazos del bajo de Peri hicieron temblar el recinto, Txus le dió a la batería con furia, y sorprendió al público cuando se bajó a cantar con José en La Rosa de los Vientos (no pude evitar llorar de la emocion durante toda esta canción, ya que fue con la que conocí a Mago de Oz); y mención especial para dos de mis ídolos: Frank, quien con su atuendo a lo Slash y su flying V me hizo bailar de principio a fin, especialmente con Vodka & Roll (el único tema de Gaia III que tocaron), y Carlitos, el maestro Carlitos, con una Ibanez de otro planeta, aportó un shredding brutal, con un sonido impresionante, como de costumbre, cosa que hay que ver para creer. Casi llegando el momento de terminar el concierto, sorprendieron al público con un encore increíble, con Pensando en Ti, La Costa del Silencio (reviví lo que fue escucharla en Valencia y dejé el alma en esa canción), Molinos de Viento, y finalmente, Fiesta Pagana, con la que el público enloqueció completamente. Mientras se despedían, alzaron una bandera de Venezuela con el logo de Mago de Oz, lanzaban uñas de guitarra y baquetas y saludaban al público, al tiempo que sonaba Over the Rainbow al fondo.

Horas de hambre, sol, luego frío y lluvia, valieron la pena, lo haría de nuevo con el mayor gusto. Además, mención aparte a la organización del evento, por parte de Emporio Group, y la seguridad brindada por Eye Security, ambos hicieron un excelente trabajo. Me llevo muchísimos recuerdos de ese show tan emotivo, y no puedo sino agradecer porque Mago de Oz me trajera algo tan hermoso y que tendré conmigo el resto de mi vida. Infinitas gracias a todas las personas que estuvieron conmigo, a todas las que saludé y que vi a lo largo del día. Qué hermosa manera de despedir a Mago de Oz y de cerrar este año 2011.

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Setlist:

  1. La Gazza Ladra (Gioachino Rossini)
  2. Satania
  3. Maritornes
  4. La Santa Compaña
  5. Vodka & roll
  6. Aquelarre
  7. Jesús de Chamberí
  8. Epilogo (Instrumental)
  9. Alma
  10. La Rosa de los Vientos
  11. Sueños Diabólicos
  12. El Poema de la Lluvia Triste
  13. Diabulus In Musica
  14. Desde Mi Cielo
  15. Hasta que el Cuerpo Aguante
  16. La Leyenda de La Mancha (canta por Patricia Tapia)

    Encore
  17. Pensando en Ti
  18. La Costa del Silencio
  19. Molinos de Viento
  20. Fiesta Pagana