My-Chemical-Romance-Three-Cheers-For-Sweet-Revenge

 

Me pidieron escribir esta reseña para OidosSucios a raíz de la separación de My Chemical Romance. Espero que sea de su agrado.

Para algunos seguidores y/o críticos del Punk Rock por igual, My Chemical Romance fue una banda que simplemente apareció de la nada en el año 2004 con un disco bajo el brazo, y una base de fans bien consolidada y de rápido aumento. Ese fue el año en que lanzaron su segundo álbum, y el que dio a conocer su nombre en todo el mundo, Three Cheers For Sweet Revenge. Sin embargo, muchas personas desconocían el hecho de que esta banda de New Jersey había nacido e iniciado su actividad en 2001, poco después de los sucesos del 11 de septiembre, en base a los que Gerard Way, sintiéndose indignado, escribió la canción que inició todo, “Skylines and Turnstiles”. Así mismo, para el momento del lanzamiento de su segundo álbum, muchos ignoraban ya contaban con un primer álbum, el mítico I Brought You My Bullets, You Brought Me Your Love, lanzado en 2002. Es un álbum que no se puede dejar de mencionar al hablar de My Chemical Romance si se quieren entender las raíces de la banda.

A pesar de ser su primer álbum, I Brought You My Bullets, You Brought Me Your Love es un trabajo de muy buena calidad. Sin ser opacado por la apariencia amateur de la banda hacia el año 2002, el álbum contiene algunas de las canciones favoritas del grupo y de gran parte de sus fans hasta la fecha, siendo algunas inclusive parte de sus presentaciones en vivo en las giras promocionales de sus últimos álbumes. Este álbum presenta una temática bastante oscura, y un estilo bastante agresivo, musicalmente hablando. Esto dio pie a que, incluso antes de que la banda fuera famosa a nivel mundial, fuera etiquetada como emo, a pesar de que la temática presente en la mayoría de sus canciones fuera parte del concepto del álbum (cuenta una historia basada en dos terroristas que son amantes, y huyen al desierto para estar juntos, donde finalmente son asesinados). A pesar de que la historia culmina con “Demolition Lovers”, la última canción del álbum, Gerard decidió realizar una continuación de este relato al escribir el segundo álbum.

Three Cheers For Sweet Revenge sigue la línea de su predecesor: guitarras rápidas, baterías agresivas, gritos por doquier, y el tema que vincula ambos álbumes: asesinatos. A pesar de esto, no es un álbum enteramente conceptual, pues no todas las canciones se encuentran ligadas a esta historia. El álbum fue dedicado a la memoria de Elena Lee Rush, la abuela de Gerard y Mikey Way. Su fallecimiento los impactó de gran manera, y al resto de la banda también, ya que fue ella quién les regaló la van con la que hicieron su primera gira, y fue gracias a ella que Gerard descubrió su talento como cantante desde temprana edad. Por eso, decidieron dedicarle el álbum, y esto le dio cierta dualidad al concepto del  álbum, puesto que sus canciones hacen referencia tanto a los amantes de la historia, como a la abuela de los hermanos Way. Sin duda, esto afectó de manera positiva el resultado final, pues le dio una profundidad mucho mayor al álbum.

La historia de este disco inicia luego de la muerte de los amantes. Él va al infierno, pero descubre que ella sigue viva. Entonces, le ruega a un demonio que lo deje volver para encontrarla, y este le ofrece un pacto: a cambio de las almas de 1.000 hombres malvados, le permitirá reunirse con su amada. Así, él vuelve a la vida, y se venga de todos los que le hicieron daño. A pesar de tener también una temática oscura, el álbum es muy variado, e incluso bastante divertido de escuchar. Para su promoción, se le dio un fuerte aire teatral, siendo presentado como una película (al igual que se hizo con la segunda versión en video del primer sencillo, “I´m Not Okay (I Promise)”). La portada presenta una ilustración de los amantes del primer álbum, titulada “Demolition Lovers II”, realizada por el mismo Gerard Way, y el libreto dentro de la caja del CD fue hecho como un poster de película.

Las canciones del álbum presentan temas un poco recurrentes, pero que llevan al oyente a través de la historia que narra, así como por diversas experiencias personales de Gerard y la banda. “Helena”, la canción que abre el álbum (y la que más los impulsó hacia el tope de la escena Punk Rock), es un tema dedicado a Elena Lee Rush, con una H añadida como una mejora estética. Es una canción que a pesar de hablar de amor y del dolor de perder a un ser querido, tiene un sonido bastante agresivo, instrumentalmente hablando, mientras que contiene melodías alegres en las voces, y muy bien ejecutadas armonías vocales por Gerard y Ray Toro (guitarrista rítmico); un perfecto ejemplo de lo que presenta el álbum. Otras canciones como “Give ´Em Hell” (sobre “hacer un infierno” las vidas de quienes intenten hacer sentir menos a otros por ser menos inteligentes, atractivos o por tener menos dinero, en palabras de Gerard), “To The End” (que habla sobre una boda donde todos los asistentes fueron asesinados) y “You Know What They Do To Guys Like Us In Prison” (una canción sobre lo que se experimenta al estar en la cárcel) son parte de lo que hace a Revenge un álbum divertido. Luego sigue “I´m Not Okay (I promise)”, una canción bastante irónica y divertida acerca de estar deprimido. Tiene una sección media compuesta por un breve interludio de piano, seguido por una parte más pesada, y finaliza con el coro de la canción, de una manera más hardcore. También contiene un solo de guitarra precedido por una parte rítmico que bien pudiera ser una reminiscencia de “Headfirst for Halos”, una canción emblemática del primer album, que habla sobre suicidio, y que fue una canción que, en palabras de Gerard, “salvó” su vida.

Hacia la mitad del álbum, su concepto se vuelve más evidente: los temas de perder a alguien y de la venganza cobran más fuerza. Otra canción que habla sobre pérdida, “The Ghost of You” (que fue el último single del álbum), una balada bastante melancólica, y con coros mucho más pesados que el resto de la canción. Continúa “The Jetset Life Is Gonna Kill You Xx”,  seguida por un interludio donde sólo se escucha a Gerard con un fondo de guitarra. A partir de este punto, con “Thank You For The Venom”, se siente más la naturaleza oscura y violenta del álbum. Esta es una de las piezas más rápidas, y una favorita de la banda durante la gira promocional de este álbum, y que trajeron de vuelta para la gira de Danger Days, su cuarto álbum de estudio. Le sigue “Hang ´Em High”, la canción más agresiva de este álbum, ambientada en el viejo oeste. Su velocidad no opaca en absoluto la destreza de las armonizaciones de guitarra entre Frank Iero y Ray Toro, muy bien ejecutadas. “It´s Not a Fashion Statement, It´s a Fucking Deathwish”, una de las canciones más destacables del álbum, pues aparte de su instrumentación impecable, su gran trabajo vocal y su tempo acelerado, condensa la temática de amor y venganza presente en la historia.

“Cemetery Drive”, otra canción que sigue la línea de “Helena” y “The Ghost of You”, que habla de perder y extrañar a una persona que se ha ido. La letra es bastante sentimental y directa; la canción cuenta la historia de una mujer que engañaba a su esposo con otro hombre, y en lugar de admitirlo, se deprimió hasta al punto en que se quitó la vida. La historia es contada desde el punto de vista del hombre con quien engañaba a su esposo. A pesar de que una presentación en vivo del DVD Life on the Murder Scene, Gerard dice que es una canción acerca de las cosas más difíciles por las que él, su hermano y su banda han pasado, se dice que la canción fue escrita realmente para una novia de Gerard que se suicidó, pero este hecho nunca ha sido confirmado por él. “I Never Told You What I Do For a Living”, una canción con un ritmo 6/8, y la más pesada de este tracklist, es la que cierra el álbum. Llegada su última noche de asesinatos, el personaje masculino de la historia está ansioso por volver a ver a su amada, pero se siente traumatizado por la cantidad de personas que ha asesinado, y siente que nunca podrá quitarse ese estigma de encima. A pesar de que las referencias a la historia son algo ambiguas en la canción, esta parece contar que él fue atrapado por la policía poco antes de entregar el alma número 1000 al demonio, y estos le dispararon en la cabeza.

Si Three Cheers For Sweet Revenge fue el mejor álbum de My Chemical Romance o no, es debatible, ya que su predecesor,The Black Parade, subió mucho los estándares de la banda y del género. En opinión de muchos, el último quedó consagrado como el mejor. Sin embargo, Revenge quedó como un álbum único en su especie, como un álbum que cambió la vida de muchos jóvenes, con el que conocieron a la banda, y encontraron en ella una identidad nueva.  Y a pesar de que tuvieron un target bastante juvenil con sus dos primeros trabajos, supieron hacer música más madura y para audiencias diferentes en sus álbumes posteriores. A pesar de haber sido una banda bastante odiada y etiquetada de muchas formas, el salto que dio My Chemical Romance de tocar en sótanos a compartir un escenario con Brian May de Queen, es un indicador del trabajo duro que hicieron durante sus 12 años de vida artística, y no es sino una parte del legado que dejaron en la historia del Punk Rock.

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La tercera reseña, del tercer álbum de la trilogía de Green Day, que escribí nuevamente para Oídos Sucios, y que había olvidado compartir por este medio.

 

Finalmente llegó el cierre de la trilogía de Green Day, que inició en septiembre con ¡Uno! y siguió en noviembre con ¡Dos!

Originalmente pautado para salir en enero, este tercer álbum fue adelantado a diciembre para compensar la cancelación de una gran cantidad de shows, decisión que la banda tomó debido al proceso de rehabilitación por el que está pasando Billie Joe Armstrong, luego de que tuviera un arranque de ira en el escenario del iHeart Radio Festival, donde le quitaron 20 minutos de presentación a Green Day (sin avisarles con anticipación) para dárselos al rapero Usher, y se los hicieron saber con un cartel indicándoles que les quedaba 1 minuto de presentación mientras tocaban “Basket Case”.

Es así como, un mes antes de lo que se esperaba, llega ¡Tré!, el final de esta trilogía, llamado así por el apodo del baterista (Tré Cool). En los dos álbumes anteriores nos vimos envueltos en diferentes “ambientes”, se podría decir. ¡Uno! fue una explosión de Power Pop y Punk-Rock noventero, ¡Dos! fue una fiesta de Garage Rock y Rock & Roll. En ¡Tré!, sin embargo, no ocurre lo mismo. De hecho, el álbum podría aproximarse a ser una combinación de los dos anteriores, pero eso no alcanzaría a describir el aire semi-alternativo que tiene. Muchas de las canciones tienen tonos muy personales, por lo que uno fácilmente puede identificarse con ellas, y al escucharlas, te dan cierta sensación de intimidad.

Una cosa sí es evidente: con el tracklist de este álbum, se tomaron mucha libertad creativa, y en cuanto a influencias musicales se refiere, tiene muchos matices. Desde que inicia “Brutal Love”, con ritmo de Vals y tintes de Soul, te das cuenta de que no es un álbum típico de Green Day. Si bien pudiera parecer que algunas canciones están fuera de lugar para la propuesta que la banda venía ofreciendo con los álbumes anteriores, toma escucharlo unas cuantas veces para que las canciones vayan calando. No obstante, hay canciones como “Missing You”, que si bien no es una mala canción, suena repetida luego de haber escuchado “Stay the Night” y “Fell For You” en ¡Uno!; o “Drama Queen”, que tiene aire de ser más un demo hecho por Billie Joe en el mini-estudio de su casa de playa en California que ser material lo suficientemente fuerte como para un álbum, el mismo caso de la canción que abre ¡Dos!, “See You Tonight”.

De aproximadamente 60 canciones que fueron escritas para un álbum que desembocó en una trilogía (según reveló Billie en parte del  documental ¡Quatro!,que fue transmitido a finales de noviembre por el canal de televisión Vh1), uno no puede evitar preguntarse: ¿pudieron haber utilizado algunas canciones diferentes? La respuesta la dará el tiempo. Algo similar ocurrió con 21st Century Breakdown, para el cual se escribieron originalmente 45 canciones, y a más de 3 años de su lanzamiento, mantiene un buen lugar entre la discografía de la banda, pese a las críticas que recibió.

Pero el álbum, en su mayoría, trae canciones bastante buenas, que gustan desde la primera vez que se escuchan: “8th Avenue Serenade”, una pieza bastante divertida melódica y armónicamente hablando, que suena como a una canción que podría haber escrito el Blink-182 post 2004; “Amanda”, otra canción excelente (que curiosamente, vendría siendo la 5ta canción de Green Day con un nombre de mujer); “Sex, Drugs & Violence”  (cuyo título recuerda a “Blood, Sex and Booze” del álbum Warning), otra canción con ese sonido de vieja escuela  característico de la banda, y que tiene un par de líneas cantadas por el basjista, Mike Dirnt.  También tiene canciones bastante nostálgicas, como “Little Boy Named Train” y “Walk Away”. “X-Kid”, que es uno de los puntos fuertes del álbum, también es una canción un tanto melancólica, que bien pudiera haber escrito Billie refiriéndose a sí mismo. La canción tiene un riff de guitarra con sonido vintage, mientras que al llegar al coro, suena muy a 21st Century Breakdown.

Otra canción que sobresale (y en mi opinión, la mejor del álbum) es “Dirty Rotten Bastards”, que recuerda un poco a lo que hiciera la banda anteriormente en American Idiot, cuando escribían canciones con varias partes (aunque esta no esté expresamente escrita así). Inicia con una melodía que te hace querer cantar y bailar, y luego pasa de unos coros irónicos y alegres, a una parte mucho más rápida y fúrica (tanto instrumental como líricamente), para luego volver al inicio. Está ubicada casi al final del álbum, y parece algo casi estratégico, puesto que para la segunda vez que se escuches el álbum, querrás llegar a esta canción, que casi parece sacada de una de las óperas Rock de la banda.

Finalmente, llega el cierre del álbum y de la trilogía con “The Forgotten”, una canción que parece extraída del álbum Let It Be del cuarteto de Liverpool. Es una pieza bastante melancólica, musicalizada principalmente por Billie  al piano, y que además incluye una sección de cuerdas, convirtiéndola no sólo en una canción muy hermosa y entrañable, sino en una de las mejores baladas escritas por él.  Tal y como han dicho tanto el frontman de la banda como su productor, ¡Tré! es un final épico para esta trilogía. No “épico” de la manera en que lo fueron American Idiot o 21st Century Breakdown, puesto que estos fueron álbumes creados con un propósito distinto; pero sí, es una manera acertada de describir el cierre de esta nueva etapa de la carrera musical de Green Day.

Una vez más, tuve el placer de escribir una reseña para Oídos Suciosespero que les guste.

Un par de meses después de la salida de ¡Uno!, el primer álbum de la nueva trilogía de Green Day, finalmente llega a nuestros oídos ¡Dos!, el segundo álbum, esta vez con la cara de Mike Dirnt en la portada. Tal y como dijo el mismo Rob Cavallo (productor de la trilogía y de casi todos los anteriores álbumes de la banda) en una entrevista del mes de julio, “si ¡Uno! es la invitación a la fiesta, en ¡Dos! ya estás en la fiesta”. Y no es una descripción errada.

¡Dos! es un álbum bastante enérgico y movido, cosa que lo diferencia un poco de su predecesor. Si bien es bastante corto, provoca repetirlo una y otra vez. Sin embargo, en comparación a ¡Uno!, las canciones tienen menos cohesión entre sí, y la estructura del álbum puede parecer un poco confusa. Mientras que algunas canciones tienen sonidos más hard-rock y power-pop, otras son más garage-rock, más punk, pero en general, no pierden la esencia rock’n’rollera que la banda tomó con el primer álbum de la trilogía. Vale decir que todas las canciones son buenas, y no se siente que ninguna esté de relleno (aunque en mi opinión, le faltó una intro más enérgica, como la tuvo ¡Uno! con “Nuclear Family”).

El álbum empieza con “See You Tonight”, tan sólo con la voz de Billie Joe Armstrong y una guitarra. Le siguen canciones del más puro garage-rock y rock’n’roll: “Fuck Time”, una canción sobre sexo y sadomasoquismo, que fue originalmente grabada y tocada en vivo por el alter-ego de Green Day, Foxboro Hot Tubs; “Stop When The Red Light Flash”, que recicla un poco la melodía vocal y riff de guitarra de “Homecoming”, “Lazy Bones”, con un riff de guitarra muy similar al de “Give Me Novacaine” y unos cambios de ritmo bastante interesantes, y contratiempos y bien ejecutados; “Wild One”, una especie de balada, más lenta y más pesada que las anteriores, con una letra que recuerda un poco a canciones como “Extraordinary Girl”, “Last of the American Girls” o “¿Viva la Gloria? (Little Girl)”, pero sin duda, con una aire mucho más fresco y alegre.

No es sino hasta que llega “Makeout Party”, (una canción que recuerda bastante a los australianos de Jet) que te sientes realmente en una fiesta, con canciones más melódicas y tempos más rápidos. De esto son una demostración perfecta “Stray Heart”, que fue el primer single y una de las mejores canciones del álbum, muy estilo bubblegum, con una línea de bajo bastante pegajosa, y un coro explosivo llenos de guitarras. Es una de las canciones que más recuerda a Foxboro Hot Tubs, pues, como dijo Billie Joe Armstrong, ¡Dos! iba a ser originalmente el segundo álbum de su banda alter-ego; “Ashley”, una canción muy punk, bastante directa, y fuerte en cuanto a su contenido lírico (“I’ve tasted cigarettes and liquor on your breath, you used to call it speed but now it’s crystal meth”), “Baby Eyes”, similar a “Angel Blue”, empieza con un riff de guitarra algo disonante, pero viene cargada de melodías vocales alegres que cuesta sacar de la cabeza después de escucharla; sigue “Lady Cobra”, una canción muy rock’n’rollera, al estilo de Foxboro Hot Tubs, titulada por la cantante del mismo nombre (vocalista del grupo Mystic Knights of the Cobra) y quién además canta (o mejor dicho, rapea) junto a Billie en “Nightlife”, una canción que hay que escuchar más un par de veces para acostumbrarse, puesto que no es lo usual que uno escucharía de Green Day, ni siquiera en sus fases más experimentales. Nos llevan de vuelta a la fiesta con “Wow! That’s Loud”, otro de los puntos fuertes del álbum, con un sonido bastante vintage y un ritmo alegre, donde se escucha mucho la influencia de los Foxboro. El álbum finaliza con “Amy”, de la misma manera que empezó, con Billie y su guitarra, esta vez rindiéndole un homenaje a Amy Winehouse, que falleció en julio del año pasado. Sobre este homenaje a la cantante, Billie comentó: “su muerte fue el año pasado, creo que alrededor de ese tiempo yo sólo pensaba que su música y sus gustos estaban conectados con el soul antiguo y original de Motown Records, Otis Redding, Sam Cooke y cosas así. Creo que fue una gran pérdida porque fue la conexión con una generación a todo esto y es alguien que debería estar aquí ahora. Me sentí muy triste. ¡Oh Dios mío! Esta enorme figura musical que acabamos de perder y ya sabes, eso es horrible”.

¡Dos! es un álbum muy bueno, con un equilibrio perfecto entre pop, punk y rock’n’roll, y que si bien está lleno de canciones nuevas y diferentes, llevan el sello característico de Green Day. Toma escucharlo varias veces para acostumbrarse completamente a su sonido, pero vale la pena completamente.

Pues bien, un par de semanas ya de haber escuchado el álbum me han hecho quererlo un poco más. No sólo al lado fiestero que va desde “Makeout Party” hasta “Wow! That’s Loud”, sino otras canciones como “Wild One” o “Lazy Bones”, que tardaron un poco en acabar gustándome. Es un álbum realmente bueno y adictivo, se los recomiendo mucho.

Llegué tardísimo a La Rinconada ese día, después de haber pasado la mañana en la universidad frenético por irme a hacer la fila. Debido a la mala cobertura, quedé totalmente incomunicado, y no pude unirme a un grupo de amigos q había estado haciendo fila desde el miércoles en la noche. Así, pues, luego de encontrarme con dos amigos, Angel y Will, por pura suerte, le pagamos a un tipo para que nos metiera en la fila (que para las dos de la tarde, era kilométrica).

Una vez que llegamos al sitio donde estaba la tarima, quedamos como a 3 personas de distancia de la barrera que separaba general y VIP, frente a una de las torres de luces, cerca de los establecimientos de bebidas. Cabe destacar que estabamos justo frente a una de las torres de cornetas (a la izquierda del escenario, desde la perspectiva del público). Había muy poquita gente.

Después de pasar roncha de pié, con sed (gracias a Evenpro por los establecimientos de bebidas dentro del área del evento) y un pelín de llovizna (que no cayó para nada mal), salió nuestro representante nacional, Dischord, a calentar motores. Tocaron 6 canciones, si mal no recuerdo, y luego pasó un rato antes de que saliera Mastodon. Ambas bandas dieron lo mejor de sí, y tuvieron una gran puesta en escena, a pesar de que la gente estaba impaciente por lo que pronto llegaría.

Aproximadamente una hora después de la salida de Mastodon, luego de pruebas de sonido, gritos, aplausos, insultos al DJ que ponía ACDC y Guns N’ Roses cada diez minutos, escuchamos “The Ecstasy of Gold”, y de repente, vimos a un Lars frenético en una pantalla que cubría todo el fondo del escenario, con su característica expresión en el rostro, empezó a sonar “Creeping Death” y fuimos transportados a otro mundo. Un sonido glorioso, una puesta en escena digna de los reyes del thrash metal (no del heavy metal, como se empeña en decir la prensa nacional), una pirotecnia no apta para cardíacos, eso fue el show de Metallica en La Rinconada, Caracas, después de once años de haber venido a nuestro país.

“Creeping Death”, “For Whom The Bell Tolls”, y “Fuel” sonaron de un solo golpe, acabando con todo y enloqueciendo al público. Los cuatro jinetes pasearon por toda su discografía, regalándonos joyas como “Fade to Black”, “Nothing Else Matters”, “Blackened”, la fúrica “Whiplash”, el esperado cover de The Misfits, “Last Caress”, y de su último álbum, Death Magnetic, “That Was Just Your Life”, “The End of The Line”, “Cyanide”, y la inesperada “The Day That Never Comes”, canción que no había sido tocada en la gira latinoamericana. No faltaron obras maestras como “One” (con explosiones y fuego en el escenario), “Master of Puppets”, “Enter Sandman”, y el cierre que todos esperábamos, “Seek and Destroy”. Metallica vino a hacer historia en Caracas, y rockearon durísimo en La Rinconada. Definitivamente, uno de los mejores conciertos que se ha visto en el país, fue una noche para recordar.

  1. Creeping Death
  2. For Whom The Bell Tolls
  3. Fuel
  4. Harvester of Sorrow
  5. Fade to Black
  6. That Was Just Your Life
  7. The End of the Line
  8. The Day That Never Comes
  9. Sad But True
  10. Cyanide
  11. One
  12. Master of Puppets
  13. Blackened
  14. Nothing Else Matters
  15. Enter Sandman
  16. Last Caress
  17. Whiplash
  18. Seek and Destroy

Los invito a compartir sus experiencias, material, etc. Un saludo cordial a todos.