Finalmente, jueves 31: los ánimos estaban listos para ver a este gigante del rock tocar. Después de participar en múltiples concursos, mi amiga Andrea logró ganarse dos entradas para el concierto la mismísima noche antes, y se vino desde Maracay el jueves temprano, así que invité a mi amigo José, a ir con mi entrada. Pasamos el día matando el tiempo, dando vueltas en el Sambil. Más o menos a media tarde, tuvimos la suerte de escuchar la prueba de sonido desde lejos (pero lo bastante bien como para que el autor de este blog llorara de emoción al escuchar Patience). Finalmente, después de hacer una fila para entrar, llegamos a nuestros lugares (frente al escenario, arriba; mejor imposible). Como banda telonera, estuvo Bajo Tierra, de Valencia. Excelente grupo, tienen muchísima dinámica, y no son un “más de lo mismo”, al que la gente está tan acostumbrada (tanto como para abuchear antes de que empezaran a tocar, acto que me parece deplorable).

Finalizado el show de bajo tierra, aproximadamente media hora después, se apagaron las luces, salvo por una que iluminaba la calavera al fondo del escenario (la misma de la portada del álbum), se escuchó a Slash saludar al público y dar la bienvenida al concierto. Inmediatamente, arrancó el riff de Ghost, la primera canción del álbum. Por supuesto, mentiría si negara que todas las miradas se centraron en una figura vestida de negro, con sombrero de copa y cabello largo, lentes oscuros, y una Les Paul en las manos. Mentiría también si negara que pasé al menos las primeras dos o tres canciones con lágrimas en los ojos y una sonrisa enorme por la emoción de finalmente presenciar un concierto del guitarrista que más admiro.

Revivieron temas de Slash’s Snakepit (Mean Bone y Been There Lately), Velvet Revolver (Sucker Train Blues, Slither), Alter Bridge (Rise Today) además de los mejores temas de su álbum homónimo (Back From Cali, By The Sword, Nothing to Say, Watch This, Doctor Alibi, y la hermosa Starlight), y por supuesto, clásicos de Guns N’ Roses, que a más de uno hicieron llorar (Nightrain, Civil War, Rocket Queen, My Michelle, Patience, Mr. Brownstone ¡y la grandiosa Sweet Chile o’ Mine!). Myles Kennedy se lució, nada de lo que he escuchado de él anteriormente se compara con estar ahí y escucharlo: desde los temas de Velvet Revolver, hasta los de Guns N’ Roses (en los cuales su voz tiene un escalofriante parecido a la de Axl Rose), dejó impresionado al público con su energía y su dedicación. Sin duda alguna, Slash no pude elegir a un mejor vocalista. Ambos hicieron pausas en varias ocasiones para hablar con el público, agradecer por estar ahí y pedir que cantáramos o silbáramos (en el caso de Patience). “This is dedicated to all of you and your beautiful paradise city, Caracas!” dijo Myles antes de tocar el tema que cerraría la noche: Paradise City.

Demasiadas emociones juntas en una sola noche. Reímos, lloramos, dejamos los pulmones en el anfiteatro del Sambil y pudimos disfrutar de clásicos de cuando ni siquiera habiamos nacido. Y al regresar a casa, ver los autógrafos de Slash (el mio en la guitarra, y uno que pedí en papel para Andrea) fue demasiado perfecto. Solo tengo una palabra para describir (vágamente) esa noche: mágica.

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Shin Osecon 2, desde el 14 hasta el 17 de agosto, en el C.C. Sambil, Caracas. Mas información en www.osecon.net